Como casi todo, el follón de los controladores aéreos termina mirando a la escuela. He oído decir que a estas personas nadie les enseñó lo que es la responsabilidad. Y el Vicepresidente del Gobierno ha sido más explícito al señalar que estas personas no son conscientes de la grave irresponsabilidad en la que han incurrido. Dejando a un lado que habría que mirar también en qué otros valores educó el resto de la tribu (la familia, la calle y la tele), lo cierto es que ya no hay escuela, ni pública ni concertada ni privada, que no diga que educa en valores. El asunto es saber en cuáles. Porque los grandes valores, la libertad, la igualdad o la solidaridad, están muy bien para el Título Preliminar de la Constitución, o para su preámbulo (seguro que preámbulo es, empatada con catastro, una de las tres palabras más feas del castellano), pero luego nadie se los cree. Y para empezar el día uno necesita ternura, para levantarse de la cama, confianza en que nadie de su equipo se la va a jugar, ...