Centenares de escuelas fijan entre sus objetivos el siguiente: fomentar el sentido crítico de los alumnos. La cosa es cómo. El lunes, los profesores y profesoras catalanes que no viven obsesionados con acabar el programa se dieron de bruces con la pregunta: ¿tomo yo la iniciativa o espero que pregunten? ¿Y qué digo? ¿Hablo o escucho? ¿Hago preguntas o doy respuestas? (Algunos profes, digo, que otro, imprudente y con la sensibilidad en el culo, le espetó directamente a un adolescente hijo de Guardia Civil si estaba contento con lo que había hecho su padre el día anterior, sin saber si su padre había estado movilizado o de barbacoa). Nuestros alumnos tendrán la realidad delante a cada momento. En videos y en fotos que se pasan con el dedo. Y la escuela tendrá que ayudar a interpretar. Es difícil interpretar. Es muy complicado responder a la pregunta "esto, ¿qué significa?" Algunos interpretan encajando lo que ven en su ideología, la que llevan puesta, en su esquema ...