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Mostrando las entradas etiquetadas como paciencia

Devaneos de escultor

El escultor imagina la obra en su cabeza. Prefigura un resultado, y lo busca. Elige el material, y el camino que va a recorrer con él. Selecciona la herramienta, eligiendo aquella que más respetará el ser del granito, o del hierro, o de la madera. Aplica la fuerza y la maña, cada una cuando toca, porque sabe que las dos son necesarias para doblegar resistencias. No se enfada porque que el granito sea duro, porque el hierro se oxide o porque la madera saque astillas. Las cosas son como son. El escultor tiene imaginación, recursos y estrategia. Y paciencia. Mucha paciencia. A los padres y a los maestros se nos entrega el material. Esto es lo que hay, solemos decir. Haga usted lo que sepa, le dicen a algunos profes novatos cuando entran al aula. Y pocos se empeñar en imaginar. En buscar resultados excelentes. En elegir la herramienta para cada material, en cargar más ternura los días que toca maña y más genio los días que toca fuerza. Hay educadores con perfil de escultor, y esos ...

el paradigma del profesor y maestro: una persona paciente

Siempre que voy sola en el coche, me gusta llevar la radio encendida; unas veces la escucho, otras, simplemente, su murmullo me hace compañía. Una tarde, volviendo del trabajo escuché una historia… Os la voy a contar. “ Dicen, que había un escultor, que trabajaba en la parte trasera de su casa: un pequeño jardín, sin ningún tipo de lujo, en el que el hombre encontraba la paz necesaria para recibir la inspiración. Allí tenía grandes piedras y todos los instrumentos que necesitaba. Justo al lado, vivía un chaval de unos seis años, a quien empezaron a intrigar tantos ruidos en el jardín de su vecino. Una tarde, no pudiendo resistir la curiosidad, se encaramó a la pequeña tapia que separaba las dos casas; se camufló entre las plantas que allí crecían y se puso a observar: - Pues sí que era raro aquel señor, los ruidos los hacía dando golpes a una gran piedra que tenía en el suelo. Pero no eran golpes al tun-tun, parecía elegir los lugares; además, de repente, dejaba de golpea...