No sé si sabéis que los colegios los dirigen los maestros y maestras. En lugar de ir a las escuelas de negocios o a las facultades de empresariales a buscar gestores, se va al Claustro, y alguien elige a alguien, profesor el uno, profesor el otro. Y al acabar el nombramiento, vuelven al aula. Es la única profesión en la que uno hace el trayecto empleado - jefe - empleado sin que el viaje de vuelta se entienda como una defenestración. Más bien, la mayoría lo viven como una liberación. Maria es una de esas personas. Aunque estaba contenta de volver a sus clases, los problemas aparecieron pronto: sabía muchas cosas sobre el desempeño profesional de sus compañeros y compañeras, a varios de ellos les tuvo que llamar la atención varias veces y tomó unas cuantas decisiones que fueron contestadas. Maria empezó a notar cosas: cuando entraba a la sala de profesores había silencios y cambios de tema, y se empezaba a quedar fuera de algunos círculos de relación. Y vivió muy mal que la nombra...