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Mostrando las entradas etiquetadas como Nuria Labari

"No va al colegio, va al futuro"

A la entrada de la plaza de Cuzco, en el Paseo de la Castellana, tengo delante un autobús escolar. Toda la parte trasera está cubierta con publicidad del colegio. Una niña con rizos y una mochila azul, mira al horizonte mientras sujeta la mano de su padre, cuya cara no vemos, solo el brazo firme y la mano amiga. "No va al colegio, va al futuro", reza la publicidad que algún centro privado ha decidido poner en el vehículo. "No voy al trabajo, voy al futuro", me digo. Y lo siento por mí y por todas las que aún creen en la educación. ¿Cómo podría la educación arreglar un problema que ella misma lleva siglos perpetuando? Nuria Labari, El último hombre blanco , Random House, Barcelona, 2022, pag. 197 Nuria Labari habla de la igualdad de género.  Y nos coloca delante de algo incómodo: la cosa no es lo que decimos, sino lo que hacemos, cada día, con cada decisión.  También con la decisión de apostar por los valores del centro al que llevamos a nuestros hijos sin haber leíd...

No se van a ordenar solas las cosas

El último de los relatos de "No se van a ordenar solas las cosas", comienza con un hombre de ochenta años sentado en la cocina de su casa frente a la lavadora estropeada. Por su voz, Nuria Labari nos dice que no se siente capaz de afrontar esta lucha a muerte con lo cotidiano, esta rebelión de los objetos, esta complicación constante de la vida por culpa de la tecnología . ¿Cuándo compramos el relato de que las máquinas creadas por las personas nos iban a librar de nuestra fragilidad de personas, que podríamos todo, que superaríamos, uno detrás de otro, todos los límites, que, tarde o temprano, idearíamos una app para cada situación, que no habría nada que un móvil con conexión a internet no pudiese solucionar? Luego se te estropea la lavadora y no sabes dónde has puesto la garantía. O lo sabes, pero tu cuerpo de ochenta años no está para subir al altillo en el que están esos papeles. Que la tecnología iba a liberarnos de toda fragilidad es una ilusión, solo eso. No reconocer...