Los resultados de PISA dejan en mal lugar al sistema educativo de un país, porque revelan que los alumnos y las alumnas no comprenden lo que leen.
En la primera sesión del Parlamento de ese país, el presidente se dirige a los diputados y a las diputadas para decirles que su gobierno ha decidido establecer un tiempo diario dedicado a la lectura en todas las etapas educativas. Al parecer, en su diagnóstico, la responsable del problema es la escuela. En su opinión, los demás no educan. Sus padres no educan, los medios no educan, nadie más educa en la tribu, solo la escuela.
Por la tarde, las palabras del presidente llegan a la sesión del claustro.
- Ya habéis oído, dice el Jefe de Estudios, que hay que establecer un tiempo diario dedicado a la lectura en todas las etapas educativas.
- Pero si ya tenemos el Plan Lector, dice uno.
- No vale, eso lleva diez años y los resultados de PISA dicen que hay que leer más.
- Y mejor.
- Pero esto los de lenguas, ¿no? ¿Qué vamos a leer en Matemáticas?
- Yo creo que este es un mensaje para los de Primaria. A la ESO tienen que llegar comprendiendo textos complejos...
- ¿Y por qué no mandamos todos leer un rato en casa, y que se encarguen los padres de controlar?
Y así pasan cuarenta minutos, pasándose la pelota unos a otros y sin tomar ninguna decisión.
Profesores y profesoras que, en muchos casos, también tienen dificultades para comprender textos complejos.
- Esto tan largo lee tú, que has estudiado Derecho, me decía uno.
Y así nos va.
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