Leo a Gonçalo Tavares en el EPS: hace poco tiempo me di cuenta de que soy escritor por algo que ocurrió en 1952, mucho antes de yo nacer. Mi madre era profesora de Matemáticas y pertenecía a una clase media de Aveiro. Mi padre era de una familia bastante pobre, mi abuelo era un policía viudo con tres hijos. A los quince años mi padre fue elegido mejor alumno de Portugal y representó al país en Naciones Unidas en Nueva York. Cuando terminó la cuarta clase, con diez años, mi abuelo quería que trabajase en el campo. Sus profesores fueron a convencerle de que tenía que estudiar. Estoy eternamente agradecido a aquellos profesores insistentes frente a un abuelo muy terco que era policía y estaba armado. Los profesores fueron valientes (...) Es evidente que soy escritor porque en 1952 unos profesores hicieron aquello.
¿Os imagináis un Colegio desde el que, con el paisaje de fondo de las torres de la Catedral, enseñen a los niños a vivir y a convivir y a disfrutar aprendiendo, con vocación y profesionalidad de las de enmarcar? Pues eso es el Colegio La Visitación de Nuestra Señora. El Colegio "Saldaña" de toda la vida. En Burgos, claro. El pasado miércoles iba yo hasta allá con la idea de aprovechar la visita para comer unas morcillitas en la capital gastronómica española 2013, y me encontré con cuarenta y tantos profesores empeñados, desde el primer día de clase del año nuevo, en ser mejores profesionales cada día, haciendo de cada alumno el centro de sus preocupaciones. Y con un Equipo Directivo que para sí quisiera el BBVA. Volví a mi casa con las pilas cargadas de ilusión, y con ganas de volver. Por las morcillas, también. Pero sobre todo, por ellos.

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