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Entradas

La educación, o su ausencia.

Está muy extendido no llamar a las faltas de respeto por su nombre y echar la culpa a los demás de tener la piel muy fina o de no salir de casa suficientemente llorados. Que algunos diputados y diputadas se comportan con poca educación en el desempeño de sus funciones parlamentarias es una evidencia. Viendo algunas sesiones del Congreso, uno prefiere estar en tercero de la ESO un viernes a las tres y media de la tarde en verano en Sevilla que ser Francina Armengol.  Pero cuando el diputado es además vicesecretario de Educación de un partido político, y se comporta, también fuera del hemiciclo, sin educación, ya no sé que quiere decir ese partido cuando dice educación. Y cuando el mismo vicesecretario de Educación de ese partido político, con el respaldo de sus jefes y de sus jefas, dice que a quienes nos parece mal que se comporte de manera poco educada es que nos falta sentido del humor, me pregunto dónde tiene él, y los que le ríen las "gracias", el suyo. De todas formas, a...
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Ojo con el Anticristo

Cuando en la escuela o en casa sonaba un craasssh, y aparecía tu madre o tu maestro preguntando al colectivo de rostros infantiles de ojos como platos quién lo ha roto, varios brazos se levantaban y los índices señalaban a otro que no era uno, el cual, los cuáles, se defendían con el clásico yo no he sido . Cuando es un misil el que mata a 128 niñas y 14 maestros y maestras en una escuela de Irán y miles de índices señalan a Trump, o a Hegseth, o a Rubio, éstos levantan el suyo señalando a la IA, la cual, como no tiene índice (todavía), no puede señalar a los otros, y se come el marrón, y los otros se quedan tan tranquilos. La IA de los EE.UU. se la compra el Pentágono a Palantir, cuyo dueño, Peter Thiel, anda estos días en Roma haciendo caja (las invitaciones a sus conferencias son exclusivas, y ni tú ni yo podríamos pagarnos la entrada) impartiendo un curso sobre el Anticristo. Su tesis es que hay que destruir la realidad donde crece "el enemigo", y que esa realidad es la d...

Lo que nos separa de Irán.

128 niñas y 14 maestros asesinados en Irán el día en que Israel y los Estados Unidos empezaron la guerra. Números. Ni un rostro. De nadie. Una escuela de Irán es muy parecida a una escuela de España, y de Israel, y de los Estados Unidos. Tiene el mismo sonido ambiente, los gritos alegres de los niños y las niñas a la hora de entrar, y en el recreo; tiene a hombres y mujeres buenas enseñando cosas parecidas a niños y a niñas parecidas, en tamaño, en madurez y en ganas de aprender; tiene sus cuadernos y sus libros y sus rincones de pensar. ¿Cuántos de vosotros reservasteis el tiempo que pedía recordar esas 142 vidas arrasadas por quienes aspiran, como los americanos, a volver a ser grandes again o, como los israelíes, a serlo de una vez? Lidia Jorge nos invita a medir la distancia que hemos puesto entre entre las escuelas de Irán y las nuestras releyendo el poema con el que Primo Levi abría Si esto es un hombre. Y recordándonos que lo que en Auschwitz sucedió de forma concentrada se ext...

¿Decidir sin dudar? Mejor, dudar, y decidir.

 "La duda debe seguir a la convicción como una sombra", escribió Albert Camus en uno de sus textos en la revista de la resistencia francesa Combat.  Leo el El País Semanal que esa frase ha sido un leitmotiv para Gabriel Boric en el tiempo en el que presidió la República de Chile. Leo a Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda entre 2017 y 2023, que "liderazgo no es decir no sabemos , pero sí lo es decir: no sabemos todo, y este es nuestro plan teniendo en cuenta esa incertidumbre". De Boric y Ardern aprende uno que la humildad es una de las cualidades mejores del liderazgo, porque, ¿quién puede confiar en quien nunca duda, y en quien (se cree que) lo sabe todo?

¿DE QUÉ TIENE SENTIDO HABLAR, Y ESCRIBIR?

Los he contado. Desde enero he hablado delante de 693 maestros y maestras, en 19 sesiones de trabajo. Y en esta tribuna de Nuria Labari he leído la pregunta que habitaba, sin manifestarse, en los cinco minutos de silencio que me doy cada vez antes de tomar la palabra: ¿de qué tiene sentido hablar en medio de la guerra que se libra en el mundo en estos momentos? Y las preguntas que vienen después.  ¿Es posible escribir, o pensar, o ir al trabajo en medio de la guerra ilegal, impredecible y narcisista que ha planteado Estados Unidos? ¿Y si el trabajo es la escuela? ¿Es posible "dar la clase que toca" (según el programa) sin hablar de lo que toca? ¿Cómo hablar de lo que tenemos que hablar si hay que hablar de otra cosa? Pienso, como dice Nuria, que es necesario sostener la escritura. Y la lectura. Que es necesario pensar. Que ahora la escuela tiene que sustituir el programa prescrito por las preguntas necesarias. Si no, mejor tachar del proyecto educativo aquello de fomentar el...

LA ESCUELA, ENTRE EL MUNDO QUE EXISTE Y EL QUE DEBE EXISTIR.

En la escuela enseñamos el mundo, el que existe: cómo es, qué lo mueve, en unos momentos a una velocidad, y en otros, a otra, qué lo para,... En la escuela hablamos de cómo es el mundo que debe existir, y en ese momento hablamos más de quien lo habita y de lo que hace con el mundo. Hablamos de las personas. Necesitamos maestros y maestras que mantengan viva la tensión entre el mundo que existe y el mundo que debe existir. Que susciten el compromiso de los niños, de las niñas y de los adolescentes con el mundo que existe, para que pueda seguir existiendo, corregido y aumentado, en bondad, verdad y belleza.   

ANESTESIADOS

 ¿Cómo es el sistema educativo de un país, qué se enseña en las escuelas y en las casas, si cuando a la llamada a 60000 de sus ciudadanos a coger el fusil para tomar una ciudad en la que viven un millón de personas enfermas y desnutridas no se responde con una movilización masiva en contra de la orden?