Leyendo esto que ha escrito Luis Mario he recordado que se puede querer a alguien tanto que lo busques sin descanso entre olas que rompen rocas, creyendo, contra la evidencia (quizá no todo es tan evidente), que hay personas más fuertes que las rocas. He descubierto también que el desamparo divino en el que vivimos en el norte puede deberse a que Dios no ve nada desde el cielo, con este cielo siempre nublao. Y he puesto nombre a una de las razones por la que algunos libros se me caen de las manos: supongo que es lo que tienen los libros. Que defienden a los desgraciaos. Pero hablarles, rara vez.
La escuela está para enseñar a escribir. Y la inteligencia artificial generativa está para que te olvides de hacerlo. Quienes dicen que ChatGPT y sus primas nos van a liberar a los humanos de las tareas más tediosas es que consideran que el tedio es algo que nos hace mal. Y el tedio, aburrirse, es, tantas y tantas veces, el escenario en el que nuestra mente acaba atando los cabos que necesita para encontrar sentido a las cosas. Quienes piensan que las actas de las reuniones o los resúmenes de un texto, o de una charla, son ya tareas que pueden delegarse en la IA, olvida defender la grandeza de nuestros trabajos más humanos, que son, primero de todo, leer y escribir. Escribir una frase es difícil, pero qué felicidad, explica Eric Sadin .