Hay algunos valores que son pequeños, en comparación con otros. Al lado de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, que sustentan desde 1978 la convivencia entre españoles, valores como la humildad, la discreción o el respeto tienen la apariencia de jugar todavía en tercera regional. La caracola vampiro, elegida molusco del año en 2026, es un ejemplo de discreción en el fondo marino, de la que debieran aprender los seres humanos cotillas, chafarderos o divulgadores de bulos, medias verdades o medias mentiras, que tanto proliferan. Iñigo Dominguez nos describe su comportamiento : repta por el fondo del mar, se acerca a un pez mientras duerme, le chupa un poquito de sangre y luego se va . La discreción está dejando de ser un valor pequeño para convertirse en una forma de resistencia frente a esa manera de vivir y trabajar ruidosa, en la que las cosas no son si no son visibles, en la que las noticias no son noticias si no son virales y en la que nada es si no e...
Muchos niños y muchas niñas quieren ser astronautas. En realidad, todas las personas hemos querido serlo en algún momento de nuestra vida. ¿Será por ver lo que nadie puede ver, por mucho que se aleje, o que se acerque, por muy alto que esté el mirador que nos pongan? ¿Será por escuchar el silencio que nadie puede escuchar, por más que te alejes del ruido, porque siempre hay seres, y cosas, que hacen otros ruidos? ¿Será por sentir lo que nadie puede sentir, sometidos todos a la misma ley de la gravedad que nos dicta a que altura del suelo caminar? Pues las tres cosas se pueden entrenar sin necesidad de entrar en el programa espacial de la NASA: ver lo que nadie ve, escuchar lo que nadie escucha y sentir lo que otros no pueden sentir. Solo hay que leer. Y se enseña en la escuela.