Hay algunos valores que son pequeños, en comparación con otros. Al lado de la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, que sustentan desde 1978 la convivencia entre españoles, valores como la humildad, la discreción o el respeto tienen la apariencia de jugar todavía en tercera regional.
La caracola vampiro, elegida molusco del año en 2026, es un ejemplo de discreción en el fondo marino, de la que debieran aprender los seres humanos cotillas, chafarderos o divulgadores de bulos, medias verdades o medias mentiras, que tanto proliferan.
Iñigo Dominguez nos describe su comportamiento: repta por el fondo del mar, se acerca a un pez mientras duerme, le chupa un poquito de sangre y luego se va.
La discreción está dejando de ser un valor pequeño para convertirse en una forma de resistencia frente a esa manera de vivir y trabajar ruidosa, en la que las cosas no son si no son visibles, en la que las noticias no son noticias si no son virales y en la que nada es si no es fotografiado y difundido a los cuatro vientos.
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