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Leer, para viajar a la Luna



Muchos niños y muchas niñas quieren ser astronautas. En realidad, todas las personas hemos querido serlo en algún momento de nuestra vida.

¿Será por ver lo que nadie puede ver, por mucho que se aleje, o que se acerque, por muy alto que esté el mirador que nos pongan?

¿Será por escuchar el silencio que nadie puede escuchar, por más que te alejes del ruido, porque siempre hay seres, y cosas, que hacen otros ruidos?

¿Será por sentir lo que nadie puede sentir, sometidos todos a la misma ley de la gravedad que nos dicta a que altura del suelo caminar?

Pues las tres cosas se pueden entrenar sin necesidad de entrar en el programa espacial de la NASA: ver lo que nadie ve, escuchar lo que nadie escucha y sentir lo que otros no pueden sentir.

Solo hay que leer.

Y se enseña en la escuela.

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