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¿quién quiere ser director?

En Catalunya, aprovechando el viento favorable de la LOE, quieren aumentar la autonomía de los centros como medida para disminuir el fracaso escolar.

No es mala idea. Pero cuando la quieran poner en práctica se van a dar cuenta, primero, de que los maestros y profesores no van a saber qué hacer con esa autonomía. De momento tienen independencia, que siempre es mejor. Y con ella hacen lo que que quieren en el aula.

Y segundo, se constatará que para llevar a cabo lo que pretende la Generalitat (será obligatorio que todos los centros escolares de Cataluña presenten un proyecto por cuatro años, que será evaluado al final de la etapa. Cada plan deberá recoger los progresos previstos, es decir, los indicadores sobre tasa de graduación a alcanzar, la evolución del número de aprobados, la reducción del absentismo y el grado de satisfacción de las familias. Los centros recibirán ayudas en función de su proyecto, no de los resultados alcanzados), se necesitan directivos preparados. Y nadie quiere ser Director.

Aunque mucha gente quiere ser jefe.

Comentarios

  1. Esto último me recuerda a un cachondo mental que en una manifestación de los sindicatos para temas salariales , llevaba un letrero que decía: "Quiero un suelto, no un puesto de trabajo".

    Menos mal que queda gente que ni director ni jefe, más dispuestos a colaborar y por lo menos sin aspiraciones guerreras.

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  2. "Quiero un sueldo, no un puesto de trabajo", era lo correcto

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  3. Es que mandar es muy facil, pero dirigir..., eso es otra historia.
    Para dirigir hay que tener las metas claras, y saber contagiar a quienes tienen que poner los medio para alcanzarlas, del entusiasmo que uno tiene, porque cree en lo que hace.
    Yo he tenido jefes y directores; puede que los primeros hayan disfrutado de mi "buen cumplir", pero sólo los segundos han conseguido que saque lo mejor de mí a la hora de hacer mi trabajo, logrando mi "buen hacer"
    Y mientras que el jefe, disfruta, sentado a su mesa, de lo bien que le obedecen sus subordinados, el director se devana los sesos buscando caminos, en la soledad de su despacho.

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