Ir al contenido principal

el encantador de palabras

Dice Gustavo Martín Garzo (Noche de Reyes, El País de 3 de enero de 2010) que es inevitable, que siempre nos vamos tras los que tienen historias que contar, que los libros están llenos de personajes que se van detrás de alguien con la esperanza de escuchar de sus labios historias, como Sancho con Don Quijote, para oirle hablar de caballeros enamorados y ríos llenos de miel, porque quiere vivir en un mundo lleno de nobleza, dignidad y alegres desatinos.

Tengo para mí que esa es la tarea del profesor en el aula. Tenga el discente tres años o treinta y tres. Se que hay quien dice que no, que en el aula debe reinar la razón, con un reinado como el del rey sol. Pero es que no, que la razón no es más que un principe heredero, que debe esperar pacientemente su turno, detrás de las historias que cuentan los domadores de palabras.

Una vez empecé la clase de Filosofía en 2º de Bachillerato diciendo que hoy os voy a contar un cuento. A medida que leía, los cuerpos de los alumnos, sobre todo sus manos, adoptaron formas que nunca antes había visto, y sus caras gestos nuevos, que recordaban lo cerca que estaban de la infancia, de la que no habían terminado de irse del todo. Me enseñaron que el aula es un tiempo y un lugar de encantamiento, y que cuando ocurre, el mar de sus conciencias está tranquilo, y se puede nadar en él, creando surcos que tardan años, miles de años, en desaparecer del todo.

Comentarios

  1. ¡Qué bonito!

    Nunca olvidaré a un gran maestro, con quien tuve la gran suerte de compartir unos cuantos años de profesón: José Luis Malillos.

    Era el profesor de Latín, pero además, todo un encantador de palabras.

    En cierta ocasión, siendo yo tutora de un curso de quinceañeros -todavía la play no estaba de moda, pero las maquinitas ya llevaban tiempo enganchando al personal-, les reté a que iban a ser capaces de escuchar durante un rato a alguien que les iba a contar un cuento. Obviamente hubo risas, pero no claudiqué. ´

    Con una dosis alta de recelo -aunque educados- escucharon mi presentación de José Luis, y un poco avergonzados por la "chiquillada" por la que les hacía pasar la tutora, empezaron a escuchar lo que este gran maestro les contaba.

    La magia se fue apoderando del momento y las caras dejaron de fingir para mostrar su auténtica verdad: el niño que llevaban dentro.

    Cuando "Los músicos de Bremen" llegaron a su fin, nadie se movió ni dijo nada; estaban como si una varita mágica los hubiera encantado. Tras ese primer instante, alguien comenzó a aplaudir y el resto se sumó al gesto.

    ResponderEliminar
  2. Los maestros tenemos pocas compensaciones de las inmediatas, descontando el sueldo, que esta empresa paga religiosamente. Pero cuando después de unos minutos te callas y escuchas el silencio... Entonces eres feliz.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

En Burgos, Saldaña. ¿Dónde mejor?

¿Os imagináis un Colegio desde el que, con el paisaje de fondo de las torres de la Catedral, enseñen a los niños a vivir y a convivir y a disfrutar aprendiendo, con vocación y profesionalidad de las de enmarcar? Pues eso es el Colegio La Visitación de Nuestra Señora. El Colegio "Saldaña" de toda la vida. En Burgos, claro. El pasado miércoles iba yo hasta allá con la idea de aprovechar la visita para comer unas morcillitas en la capital gastronómica española 2013, y me encontré con cuarenta y tantos profesores empeñados, desde el primer día de clase del año nuevo, en ser mejores profesionales cada día, haciendo de cada alumno el centro de sus preocupaciones. Y con un Equipo Directivo que para sí quisiera el BBVA. Volví a mi casa con las pilas cargadas de ilusión, y con ganas de volver. Por las morcillas, también. Pero sobre todo, por ellos.

siguiendo con lo del éxito personal...

Es la jugada clave de la final. Casillas le para a Robben un balón imposible. Os traigo esta imagen, estos cuatro segundos de vida de tanta gente porque, a mi juicio, resumen todo lo que se necesita para triunfar, para ser feliz, para tener éxito, llamadlo como queráis. ¿Por qué gana Casillas a Robben?: 1) porque está bien colocado. Porque las cosas que le pasan le pillan en su sitio. 2) porque hace bien todo lo que está en tu mano: esperar a que llegue este torpedo naranja, pensar en que le conozco y sé lo que puede intentar, tomar una decisión sobre lo que hacer, tirarse hacia la izquierda para que tire a la derecha, estirar la pierna,... 3) Y tener suerte. Eso es el éxito: estar donde tienes que estar, hacer bien todo lo que puedes hacer, y tener suerte. ¿No?

"No sé"

Reconocer la  ignorancia está en la base de la revolución científica. Gracias a eso el mundo ha cambiado en los últimos 500 años más de lo que cambió en los 10000 anteriores. "No sé". Esas son las palabras mágicas. Si a ellas les siguen estas otras: "y quiero saber", entonces se activa en las personas algo que les lleva a buscar. Y así crecemos. La cosa no tiene más misterio. Hay personas que se pasan toda la vida buscando, y aunque tienen la sensación de que no han encontrado lo que buscaban, en el buscar se han convertido en gigantes. Hay personas, en cambio, que creen que saben todo lo que tienen que saber. Diría más: hay personas que creen que lo saben todo. Igual que si hubiesen nacido hace 600 años. Y no buscan. Qué mal. ¿Y sabéis qué es lo peor? Que algunas de esas personas trabajan en la escuela.