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Josefina Aldecoa: pasión por la escuela

Sostengo que la pasión por la escuela es la primera y más importante de las competencias que se le deben pedir a alguien que quiera ser maestro, o profesor. Josefina Aldecoa es escritora. Y no muchos saben que en 1959 fundó en la Colonia El Viso, en Madrid, el Colegio Estilo, bajo las premisas de la Institución Libre de Enseñanza. La enseñanza no cambia. Las leyes, los proyectos curriculares y los libros pueden hacerlo; el amor a la lectura y a la pintura, el compañerismo, la capacidad de superación y la generosidad son inmutables. Mis cuadernos me acompañan todo el año: los de enseñar y los de escribir. Tengo 80 años y todos los días me levanto para ir al colegio. No puedo renunciar a la enseñarza, me da vitalidad. Me liga a la sociedad y a la savia nueva. Me estimula el día a día.  Me gusta tener la obligación de acudir a las aulas. Tener la oportunidad de relacionarne con los padres y las madres, con el profesorado y con los alumnos . Eso, eso es pasión.

La educación es cosa de todos

Por sonreir, que es bueno en tardes de primavera, y porque cuando leí este párrafo solté una sonora carcajada que me liberó un poco de la tensión esa que provocan todos los esfuerzos serios y rigurosos, como el de andar buscando que las familias se impliquen más, "como antes", en la educación de sus hijos. Eduardo Mendoza, refiriéndose a la Barcelona de 1952, dice que "en aquella época, tan represiva en muchos sentidos, los niños no se habían convertido en objeto de análisis y en receptáculo de las proyecciones de los adultos, que se limitaban a fiscalizar la marcha de sus estudios y la estricta rectitud de su comportamiento, dejando el resto de su formación a los curas, a los amigos, a las putas o a quien se la quisiera dar" Eduardo Mendoza, Tres vidas de santos, Seix Barral, BCN 2009, pag 64

narradores

Lo más feo que he oído a un niño decir de su maestro es que no le entiende. A veces también dicen delante de sus padres que su maestra es una tonta, porque le ha chillado, o que es injusta, porque ha castigado a toda la clase, y él no había hecho nada. Cosas feísimas las dos, como podéis comprobar, pero no tanto como la primera: - aita, es que no le entiendo lo que dice. Los maestros tienen que ser narradores. Y no solo para serles interesantes a los niños, que no sería poco. Sino por fidelidad a la verdad. Dicen los clásicos que la escuela es transmisora de conocimientos, pero eso es mentira. Los conocimientos están al alcance de los niños en muchos otros sitios. La escuela tiene que transmitir la verdad. Y la verdad no cabe en lo real. Por eso necesitamos el mundo de la ficción: los cuentos y las novelas. Y por eso los maestros tienen que ser narradores. Y me extraña que no se lean cuentos en las escuelas más que a los niños muy pequeños, como le extraña a Martín Garzo que no...

Una pregunta terrorífica

Una maestra está escuchando a sus alumnos que le informaban de las novedades del día. Una niña de cinco años dijo: "mi hermano se ha encontrado un preservativo en el patio". Otra niña levanta la mano para hacer una pregunta. La maestra, aterrorizada ante la pregunta que la niña podría hacer, le da la palabra. "Por favor, señorita - dijo la niña -, ¿qué es un patio?" Jose Antonio Marina, "La educación del Talento" Ariel ¿Condiciona o no condiciona la cultura a la inteligencia?

Educar a medias

Tenía yo ganas de ver cómo transita por el Constitucional el absurdo recurso de cuatro idiotas del Opus contra la Educación para la Ciudadanía. Y por si aún hubiera alguno que pensara que lo de educar a los hijos es cuestión de uno, y que elijo el Colegio como quien elige un restaurante, ahí está la Abogacía del Estado diciendo cosas la mar de interesantes, como que de la Constitución no resulta que la educación o las virtudes cívicas deban considerarse monopolio de los padres . Bien dicho.