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¿Dónde está Eslovenia?

Si las familias de nuestros alumnos siguen las noticias, en lo relativo a la educación no reciben más que imputs negativos: O sea, malos rollos. Oyen que en España la educación es un desastre, que el fracaso escolar es altísimo y que en la clasificación mundial de enseñanza estamos decimoséptimos, o por ahí, detrás de Eslovenia, que a ver quien sabe dónde está Eslovenia. Además, escuchan a los profesores quejarse. Y a algunos los ven manifestarse detrás de una pancarta los miércoles a la puerta del Colegio. Si encima sus hijos sacan malas notas, ¿qué noticias buenas tienen de la escuela? ¿No habrá que hacer algo? ¿Por qué no nos replanteamos desde la escuela nuestra relación con las familias? ¿Por qué no les reunimos para decirles que, oigan lo que oigan de la LOMCE, de Wert, de las becas, y de PISA, nosotros estamos encantados de ser maestros y tenemos un proyecto estupendo para ellos y sus hijos?

¿En qué escuela caben los que saben?

Como si quisiera responder a mi post de hace unos días, Jose María Romera escribe en El Correo del viernes 25 de abril acerca de competencias docentes. "Un buen profesor - dice Romera- debe saber de lo suyo, sean matemáticas, literatura, biología o griego (...) Los que más saben son los que mejor enseñan, entre otras cosas porque transmiten el amor por el conocimiento". Ojalá, digo yo. Ojalá los que saben transmitan amor por saber. No siempre es así. Saber no implica saber enseñar. Saber mucho debiera ser el primer paso para darse uno cuenta de que, en realidad, sabe más bien poco. Esa humildad intelectual le llevaría después a seguir estudiando siempre. Para aprender el camino por el que se conquistan las ganas de aprender de los demás (no olvidemos que no todos los niños vienen con ellas de casa). La aportación de Romera, sin embargo, apunta a una realidad sangrante: si lo primero es el cómo, a ver que pasa con el qué. Si poder dar la clase de sociales en inglés, o ...

Ingenieros y maestros

Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, expresó que podría pedirse al Ministerio de Educación que distintos titulados universitarios dieran clase en Primaria sin pasar por Facultades de Educación. Algunos piensan que él ya sabe que pedir esto es una barbaridad, pero que no trata de abrir el debate sobre qué formación es necesaria para ser maestro, sino solucionar un problema: como para mantener los programas bilingües puestos en marcha por la Comunidad no había maestros suficientes con titulación en inglés, contrató a docentes nativos obviando los procesos establecidos de selección del profesorado. Y ahora se trata de legitimar esa experiencia, ampliándola. Si alguien cree que un ingeniero de caminos puede ser maestro, yo digo que enseñar a veinticinco niños juntos a aprender a aprender es más difícil que hacer una carretera. Sin vocación de servicio público se podría diseñar el trazado de una autovía, a lo mejor. Pero si no tiene uno vocación docente, no aguanta ve...

Manzanas y niños

He asistido varias veces a reuniones de Junta de la AMPA en las que algún padre, llegado el momento de los ruegos y preguntas, reclamaba al Colegio que expulsara a chavales con comportamientos indeseables. Argumentaban desde la teoría de las manzanas podridas. ¿La habéis oído alguna vez? Esa teoría dice que una manzana pocha puede estropear a las otras manzanas con las que comparte la cesta, mientras que a la inversa no puede darse el proceso: una manzana, por muy sana que esté, no sana a manzana pocha alguna. Pero la práctica me dice que un niño se parece a una manzana igual que un topo se parece a un kiwi. Aportaré una experiencia: Edu, repetidor habitual hasta 4º de la ESO, dormido todas las mañanas por el porro de las 7:30 y el acostarse a las tantas, traficante ocasional, se sacó el Graduado porque Maitane, la "primera" de la clase, lo encantó con sus ojazos verdes, le dedicó los recreos de todo el año y lo puso más en su sitio de lo que nunca consiguieron su madre ni ...

Lo fácil y lo difícil

No hay niños difíciles. Hay niños a los que se les hace difícil venir a la escuela, atender a nada 50 minutos sin moverse, jugar con otros sin pegar, ir a sus casas por la tarde. Hay profes a los que se les hace difícil trabajar con estos niños, o con otros. No les queda otra que aprender a enseñar a esos niños, también. Con más horas lectivas de las que se puede impartir con un mínimo de calidad, sin prestigio social ni más reconocimiento que el de sus amigos...  aprender a enseñar Nadie dijo que fuera fácil. Pero tiene sentido. Y se puede leer en la mirada de aquellos niños.

Cambiar la mirada

Innovación y creatividad suenan a los oídos de muchos en la escuela como lo que haríamos los maestros si no tuviéramos que solucionar los marrones de cada día. Y no, innovación y creatividad es lo que hay que poner en juego para solucionar los marrones de cada día.

¿Dónde está el Director?

¿Dónde está el Director?, preguntaban los profesores por los pasillos. En su intento por estar en todas partes, nunca estaba donde lo necesitaban. ¿Para qué está el Director?, se preguntaba el Director cuando interrumpían una reunión en su despacho preguntando dónde estaba el alargador (se ha escrito mucho acerca de si el lugar de los alargadores de corriente es el despacho de dirección, así que no voy a repetir argumentos). Dónde y para qué está el Director, o el Jefe de Estudios, o el Coordinador, son algunas de las preguntas que nos hicimos estos días reflexionando sobre personas y escuela con Roberto Escudero, en Aiete. De contestarlas a tiempo depende la salud de los directivos. Y de la escuela. Así que a preguntar. Y a responder. Gracias, Roberto!