Suele decir Catherine L´Ecuyer que en la escuela hay que huir del cómo y preguntarse más el para qué. Y yo creo que tiene razón. Que, obsesionados por la innovación, por hacerlo distinto, hemos olvidado que la escuela tiene como objetivo de enseñar, transmitir a otras personas en el corto tiempo de la escolarización lo que la Humanidad ha tardado milenios en aprender.
Lo cual nos lleva, antes que al para qué, al qué: de todo lo que la Humanidad ha tardado milenios en aprender, y si todo no cabe, qué es lo que hay que enseñar en la escuela. Qué Historia, por ejemplo, tiene que componer el currículo de la enseñanza obligatoria.
Fernando Vallespín nos dice que siempre ha desconfiado "de los análisis históricos que sirven para enseñar la Historia de un país en la escuela", porque suelen servir "como mecanismos de construcción de identidades nacionales". Va a tener razón, también. Al menos, en mi caso: terminé mi escolarización obligatoria en 1978, y en la escuela parroquial a la que me mandaron, debajo de la cruz y de los retratos de Franco y de José Antonio, aprendí que los españoles éramos los buenos y los comunistas eran los malos. Supe más del Cid y de su caballo Babieca que de Cánovas y Sagasta, más de Don Pelayo y la Reconquista que de la II República, más de las Cruzadas que del Plan de Estabilización y más de la "evangelización" de América que del bombardeo de Gernika.
Y después, mucho después, cuando se me pasó la fiebre de olvidar que nos llevó a tantos hasta el año 2000, entendí que la educación había servido para moldearme, a mí y a millones como yo, para mantener a todos bajo control durante cuarenta años, y en silencio otros veinticinco.
La Historia de un país es su memoria. Y Vallespín nos recuerda también que el recién fallecido Habermas nos decía que rememorar equivale a una especie de procesamiento de daños, y que una comunidad humana democrática se legitima por su capacidad para asumir críticamente su pasado y por reconocer, además de en que contribuyó a una Humanidad mejor, el daño que se hizo a sí misma, y el que hizo a los demás.
Hagan memoria. Lean Historia.

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