Hay padres y madres obsesionados con la felicidad de sus hijos y de sus hijas. Van por ahí generando ansiedad en todos los que se relacionan con sus vástagos. Los suspensos les frustran, y entonces, ya voy a hablar yo con el tutor. No ser titular el sábado les desmotiva, y entonces, ya voy a hablar yo con el entrenador. Quedarse sin amigos les hace sufrir y entonces, ya voy a hablar con los padres de tus amigos. No pasar una entrevista de selección les hace sentir que no valen para nada, y entonces, ya voy a hablar yo con el de recursos humanos.
Deberían hacérselo mirar.
O leer a Óscar García Sierra, que hace pensar a Xairu, el personaje de Ropa Tendida, que crecer es una carrera a ver quien se da cuenta antes: tú de que tus padres nunca han sido felices, o ellos de que tú no vas a serlo nunca.
Y se les quita la tontería volando.
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