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Entradas

Podemos cambiarlo todo

Fue una suerte compartir una hora de trabajo en Santoña con Gloria Sagasti , cuentacuentos, ciudadana del mundo, de origen vasco, animadora de la lectura en las Bibliotecas de Gijón, y a la que conocí en León. Como siempre me voy detrás de las personas que tienen historias que contar, la seguí, y entre risas contó lo que le ocurrió a aquellas dos ranas que vivían en la granja. Hay que irse de aquí como sea, decía una a la otra, yo me ahogo en este cuchitril. Y después de meses de dar la murga, la convenció, y se fueron las dos ranas, saltando la valla, y dando con su cuerpo entero en un barreño lleno de leche que había en la puerta. La madre que me parió, gritaba la rana osada. Meses para convencer a esta rana conformista y vamos a ir a morir en el minuto uno del sueño de la libertad. Efectivamente, la rana que estaba a gusto en la granja se ahogó (las ranas saltan, no nadan), pero la otra empezó a mover sus ancas mientras decía que ni hablar, que no había saltado la valla para mor...

El culo y las témporas

¿Todavía andas con exámenes? , me preguntaba Ignacio Villota, maestro de maestros, cuando nos encontrábamos los viernes de hace diez o doce años en la tertulia de Radio Popular y le explicaba que tenía por delante un largo fin de semana de correcciones. Para lo poco que importa la escuela en este país, me ha sorprendido el despliegue con el que los medios han recibido la innovación de los Jesuitas , que en muchos de sus colegios catalanes han cambiado la manera de hacer las cosas: espacios diferentes para que niños de edades distintas aprendan juntos, horarios que incluyen proyectos en lugar de asignaturas, y una manera de evaluar que toma en cuenta muchas más cosas que los exámenes. Estos han hablado con Ignacio, pensé. Pero qué va. Los jesuitas catalanes, como Ignacio y como muchos otros, solo han tenido el arrojo a afrontar la realidad y la valentía de poner los medios para cambiarla. La realidad habla de un mundo que ha avanzado a velocidades supersónicas y de unos colegios en l...

Eduardo Galeano: una lección

Ha muerto Eduardo Galeano. Y quisiera sacar de su vida una lección. Otra. Esta, para compartir desde acá. Hubo quien discutió a su obra la calidad literaria. Decían que la ahogaba la permanente presencia de la política. ... Un día recibí a unos padres airados. Los profesores no pueden meterse en política, decían. Y entonces, ¿de qué hablamos?, pregunté. ¿De qué mundo?, quiero decir, insistí. ¿Quieren que expliquemos el aparato digestivo, o las ecuaciones de segundo grado, o la colonización, perdón, quise decir conquista, de América? A los profes os digo, ya que ahora no puede hacerlo Galeano: habléis de lo que habléis, si es que tenéis que hablar, que no lo sé, hablad de política, o de lo político. Llevad la vida al aula, porque si no lo hacéis, lamentablemente, podrían terminar pensando que el mundo termina en la Champions, o en el plató de "Hombres, mujeres y viceversa", o cuando llega al fin de semana.

El contexto que le ganó a la semántica

Decía el otro día, citando al gran Koldo Mitxelena, que la semántica es lo más importante. Pero a veces un contexto le echa un pulso a la semántica. Y gana el contexto. " No eres digna de estar en el Ejército español . Yo entiendo que en esta compañía la gente te odie. Para mí, solo mereces todo mi desprecio. Tú, como muchísimos que hay en la mili, porque nos estáis robando. Si estuviera en mi mano ya estarías en la calle ¿Entiendes?" El Supremo, atendiendo al contexto, ha dicho que esto, dicho por un capitán a una soldado, no es un delito de abuso de autoridad. Que solo es una admonición. El contexto es este: el capitán decía a la soldado, de baja psicológica y embarazada, que cogiera el alta o se fuera del Ejército. Y decía que le parecía bien que le insultaran otros militares. Yo suelo decir a los profesores que tienen que gestionan la convivencia en la ESO, que usen el sentido común, pero con noticias como estas, a lo mejor tengo que replanteármelo.

La semántica es lo más importante para un profesor

- "Tu hijo es un vago". Es la explicación que dio la profesora al padre de Unai, que había sacado un 4. Ya no había nada de que hablar. Si tu hijo es un vago, tienes que cambiar su manera de ser . La cosa puede ser fácil o difícil, pero es lo que es. Y aunque no había nada más que hablar, siguieron hablando. Y dijo después que había suspendido por no leer un libro. Sin embargo, el padre de Unai seguía dando vueltas a que su hijo era un vago. Si tu hijo es un vago, lo que tienes que hacer es una cosa, pero si no ha leído un libro, lo que tienes que hacer es otra. Distinta. No es lo mismo cambiar la manera de ser que la manera de hacer. ¿Que soy un tiquismiquis, porque esta es solo una cuestión semántica? Pues recordad que la semántica es lo más importante (Koldo Mitxelena). Al menos, para un profesor (yo).

¿Deberes sí o deberes no? That´s not the question

Esto no se resuelve con un deberes sí - deberes no . Sino con un no a los deberes - castigo ("como no habéis hecho nada, para mañana los problemas 6 a 25 de la página 136"), con un no a los deberes - horas-extra  ("o trabajáis en casa o no acabamos el programa"), con un no a los deberes - mi-asignatura-es-la-mas-importante ("las matemáticas no se aprenden si no les dedicáis un rato diario de trabajo en casa"). Y con un si a los deberes -qué-ganas-tengo-de-llegar-a-casa , que son aquellos en los que cada alumno dedica ratos de su tiempo a leer ("si así es lo que hemos leído en clase, cómo será la novela entera"), a trastear en internet tratando de averiguar quién era quien en la Segunda Guerra Mundial, o a pintar con los rotus que le trajeron los Reyes (¿por qué nunca tienen deberes de Plástica o de Tecnología?).

Asignaturas eficaces

Escucho a Carmen Rodríguez , portavoz de Igualdad del Partido Popular en el Congreso, decir que en los siete años en los que se ha impartido, la asignatura de Educación para la Ciudadanía se ha mostrado ineficaz e insuficiente: no somos más iguales. Y que, por lo tanto, hay que quitar la asignatura y hacer otra cosa. La escucho decir que, aunque los jóvenes son cada vez menos tolerantes con las expresiones más duras de la violencia de género, muchos todavía consideran normal que se controle a la pareja de uno. Y que a esto nos ha llevado la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Que, por lo tanto, hay que quitar la asignatura y hacer otra cosa. Que hay que hacer otra cosa está más claro que el agua. Pero si quitamos asignaturas por ineficientes (es mentira, no la han quitado por ineficiente, sino por roja), y damos siete años para medir la eficiencia, ¿con cuántas nos quedamos? Y si nos ponemos a hacer otra cosa, porque no se puede vivir el mundo todo junto y estudiarlo sepa...