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Mostrando entradas de diciembre, 2016

El reconocimiento a los maestros

Una vez mi hijo se presentó a una carrera infantil popular. Ganó, y le dieron un premio. Y al que llegó segundo, otro premio, igual, y al que llegó tercero, también, y al cuarto, y al quinto, y al vigesimosegundo, y a todos. El mismo regalo a todos. Mi hijo se fue a casa con cara de no entender muy bien el asunto.

Entre las estupideces que he oído estos días en las tertulias de la Radio comentando el Informe Pisa, hubo una que me llamó especialmente la atención. Era la de un señor que decía que el problema de la educación en España estribaba en que no se reconocía el trabajo de los profesores.

Si la profesión docente tuviera un mayor reconocimiento social, nos iría mejor, sin duda. Nos iría mejor a los profesores, pero sobre todo, le iría mejor a la educación y a todos los que educan, que somos todos.

Pero como se lleven el reconocimiento, y digan que con él se premia su trabajo de tantos años, los profesores que se esconden detrás del programa, mal. Los profesores que van a su bola, …

PISA y otras reflexiones (1)

Seguro que si seguís los medios ya habéis oído hablar y opinar acerca de los resultados de PISA. Pero seguro que no habéis oído opinar a ningún alumno, porque la opinión de los alumnos le importa una mierda a todo el mundo. Además, la mayoría de ellos no sabrían contestar si les preguntan por PISA.

La mayoría de los alumnos más mayores opina que la escuela es un coñazo. Y es verdad. Hace tiempo le escuché a Jose Antonio Marina que los vamos a matar de aburrimiento. De hecho, me doy una vuelta por los colegios, hablo con profesores, y me doy cuenta de que a algunos alumnos ya los dan por muertos. Y que solo esperan que alguien retire el cadáver de ahí. La Dirección, el Inspector o quien sea.

Del muermo hemos intentado salir con innovación.

Pero sin profesores con una habilidad comunicativa extraordinaria no hay mejora que funcione.

Y mientras sigamos acumulando novedades sin revestirnos nosotros de novedad, sin cambiar uno, la escuela seguirá oliendo a rancio.