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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Una vergüenza que tengo

Muchas veces me habéis oído decir que en la escuela cristiana tenemos que tener muy claro para qué estamos, en una sociedad que ya tiene una buena educación pública.

Pues bien, algunas de esas escuelas cristianas participamos en el deporte escolar, e incluso en el deporte federado, y cuando veo a nuestros entrenadores pedir un tiempo muerto, en balonmano, a minuto y medio para el final y ganando de cinco, o a nuestros delegados faltar ostensiblemente al respeto a los árbitros, y a los rivales, me pregunto para qué está la escuela cristiana ahí y qué mensaje quiere transmitir.

Porque el que transmite en vergonzoso.