Delphine Horvilleur cuenta que un rabino estudiaba el Talmud. Estaba tan inmerso en la lectura que no oía llorar a su bebé. Su padre le preguntó: "¿No oyes a tu hijo llorar?". "No. Estoy estudiando". "Entonces no estás estudiando bien", concluyó. El día que consigamos que las aulas estén climatizadas, aisladas del jaleo de la calle y del patio, cuenten con el material y los recursos básicos y cada alumno disponga de los metros cúbicos que necesita un ser humano para la tarea de aprender, tendremos que volver a meter en ellas la intemperie y el ruido sin los cuales no se está estudiando bien.