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Mostrando entradas de abril, 2013

Por qué

"Si te preguntas el porqué de las cosas, al final acabas en la física". Lo dice Alberto Casas, investigador del CSIC, en El País, esta mañana.

Según qué porqué te preguntes, diría yo. Hay porqués tan intensos, tan humanos, que terminan en la filosofía. Por ejempo, ¿por qué muchas personas están de mal humor de forma persistente? O ¿por qué no salimos nunca de la crísis, por más que hagamos, o que recortemos, o que nos recorten? A lo mejor terminamos en las neuronas, no sé, pero las estaciones intermedias tendrían que ver con la avaricia, o la infelicidad.

Así que las dos cosas, físicos y filósofos. Para qué elegir.

En cualquier caso, traigo aquí estas ideas porque creo que ésta curiosidad por el porqué es algo que debe acompañar siempre a los maestros. Las cosas que pasan - la tristeza de este niño, la apatía de aquel, el aumento de la ratio alumno - profesor, la última "ocurrencia" del Director... - pasan por algo, y están conectadas a otras cosas, que también pas…

Hacer visible el equipo que somos

Vengo de trabajar una tarde con los profesores del mejor Colegio de Hernani - La Inmakulada Ikastetxea - y hablando de cómo mejorar nuestra competencia para crear con las familias relaciones que hagan bien a sus hijos, han aparecido dos propuestas prácticas que quiero compartir.

Una, cuando sea posible, ir a las entrevistas individuales con padres acompañados de un compañero que trabaje en el mismo ciclo y que conozca al alumno.

Y dos, considerar que en las reuniones de grupo con los padres de nuestro curso, esté presente, siempre, también, un compañero.

Ambas cosas nos ayudan a sabernos parte de un equipo. Y lo hace visible delante de las familias.

Ambas cosas nos ayudan a mejorar a cada uno, porque nuestros compañeros nos dicen "esto te sale bien" y "esto te sale mal, por qué no intentas...?"

Para ir pensando...


Dos orejas y una boca

Llevo una temporada pensando que escuchar es más importante que hablar. Si atendemos al número de orejas y de bocas que tenemos las personas, el doble de importante.

Para llegar a esta conclusión he tenido que desaprender bastante. Durante el tiempo que fui director de la escuela, sentí como si la gente estuviera pendiente de lo que decía, y también tuve la sensación de que tenía algo que decir sobre cualquier asunto relacionado con el Colegio. Y hablé y escribí demasiado. Y de demasiadas cosas. Dos errores. No uno. Dos. Que se me pegaron al cuerpo y me acompañaron también cuando salía del Colegio.

Joserra Mandiola me recomendó un libro en el que he encontrado (gracias, Joserra!!) una razón por la que es más importante (el doble, hemos quedado) escuchar que hablar: "la exactitud de nuestras percepciones influye directamente sobre la sensibilidad de nuestras respuestas", dice Arthur Ciaramicoli en "El poder de la empatía" (Javier Vergara Ediciones, Buenos Aires, 200…