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Acontecimientos Jabulani

A los que no sois doctos en la materia esto os parecerá un balón. Pero los futboleros sabemos perfectamente que esto es un jabulani, el modelo que Adidas suministró para la disputa del Mundial de Sudáfrica, en 2010, y que luego no se ha vuelto a usar en ninguna otra competición.

 ¿Por qué? Porque el jabulani respondía al golpeo describiendo caprichosos movimientos por el aire. De manera que los porteros de aquel campeonato encajaban goles diciendo que "no la habían visto venir".Se referían a la pelota. Estos días de vuelta a la actividad de los colegios escucho a algunos directores decir que no veían venir la irresponsabilidad de algunas autoridades educativas, que andan dando instrucciones nuevas a cuatro días de abrir las puertas a los alumnos, cuando para percibirla solo había que leer el periódico, que es una cosa que en agosto se hace mientras desayunas en tu sitio de descansar.Tampoco veían venir las medidas de restricción de la movilidad, de la vuelta a Fase 1, o a Fas…
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Cuando crees que lo tienes todo previsto y luego pasa otra cosa

En junio, cuando las Consejerías de Educación se pusieron a elaborar protocolos y planes de inicio, parecía que tenerlo todo reglado iba a evitar contagios: 1,5 m., mascarilla, higiene de manos, toser con tino, marcas en el patio, no tocar la flauta y entrar y salir ordenados. No repararon en que muchas de nuestras escuelas tienen pasillos estrechísimos, patios pequeños, mil recovecos que los alumnos aprovechan para esconderse, pero nada parecía importar en aquel junio feliz de la desescalada veloz.Así, con un protocolo de treinta páginas copiado al colegio de enfrente, un poco de orden y mucha vigilancia, todos los alumnos podrían completar cada día el horario de manera presencial, e irse a sus casas con la doble satisfacción de haber aprendido lo que tocaba y de haber esquivado el virus.Solo hace mes y medio, pero eran otros tiempos. Aquel fin de curso que inauguraba la nueva normalidad, preñado de sueños de un verano dichoso y un otoño venturoso.Y ahora, nada. A la mierda todo. Seg…

Instrucciones

Cada año, en junio, las Consejerías dan instrucciones a los colegios para que organicen el curso siguiente. Son de obligado cumplimiento. Los Equipos Directivos las esperan como si fueran la piedra angular del edificio de la escuela.Este año ha sido diferente. Algunas instrucciones no han llegado hasta agosto porque, como nadie sabe qué va a pasar en el curso que comienza en unas semanas, los Consejeros no sabían qué escribir.Las instrucciones repiten las mismas cosas un año tras otro. Las de este año, no. Hablan de cómo se tose, de desinfección, de dividir el patio en secciones y de que el hecho educativo debe darse en un aula, que viene mediado por una mesa de uso individual, y con todos los alumnos mirando al frente, donde estará el profesor, con mascarilla. Nada de grupos ni de experimentos raros. La innovación, cuando haya vacuna, vienen a decir.¿No es al revés?

Con una pandemia no es suficiente. La educación y la vergüenza.

Muchas veces un grupo se asocia a un número. Están los cuatro jinetes del apocalipsis, los trescientos guerreros espartanos, los cien mil hijos de San Luis, y desde anteayer, los cien idiotas de Beasain, nombre por el que se conoce a una cuadrilla de jóvenes, uno de ellos concejal de la localidad, que se pasaron de vinos, o de cervezas, o de porros, o de todo, y organizaron un festejo en medio del confinamiento, sin abandonar su actitud hasta que no apareció la policía, momento en el cual se dispersaron, pies para qué os quiero.

En una declaración publicada en el medio local 'Goierriko hitza', jóvenes participantes en la cita señalan que sienten lo acontecido y asumen toda la responsabilidad por los hechos, pidiendo "que no se culpe a sus padres". ¿A sus padres...?

¿Y a la educación que recibieron? ¿Y a la escuela en la que estudiaron?

Ahora pides perdón enseguida, le echas la culpa al alcohol y viva la madre que me parió y la Ikastola en la que estudié.

Ni hablar. N…

Lo de después del humanismo.

Los nazis creían que la humanidad no es algo universal ni eterno. Que el ser humano puede evolucionar hacia el superhombre o degenerar en un subhumano.

Quisieron impulsar lo primero, y eso les llevó a cometer atrocidades tan grandes que durante la segunda mitad del siglo XX a nadie se le ocurrió defender el uso de métodos biológicos para mejorar al ser humano.

Pero ahora sí. Desde hace ya unos cuantos años, muchos contemplan ya la posibilidad de usar todo lo que la humanidad sabe de biología humana para crear superhumanos.

Inquietante perspectiva. Harari, en Sapiens, se pregunta "cuánto tiempo más podremos mantener el muro que separa el departamento de biología de los departamentos de derecho y ciencia política".


Y yo me pregunto cuánto tiempo más podremos mantener el muro que separa, en las escuelas, los conocimientos de ciencias naturales de los de ciencias sociales. Los de Biología, los de Historia y los de Filosofía. Los de Química y los de Ética.

Lo digo porque como aho…

¿Qué enseñaréis, cuando toque volver?

¿Enseñaréis el programa de Historia, de era en era, de imperio en imperio, de guerra en guerra, o invitaréis a pensar en qué nos ha traido hasta aquí, a este mundo off-shore, en el que los piratas informáticos y financieros campan a sus anchas riéndose de las leyes de los Estados y de los organismos internacionales y robando a jubilados y a trabajadores?

¿Enseñaréis el programa de Geografía o animaréis a pensar cómo es que, en un mundo sin alrededores, un virus viaja de un murciélago chino a una persona, y de ahí a otra y a otra..., hasta acabar matando a decenas de miles en Wuhan, y en Nueva York, y en Vallecas, y en Sant-Denis y encerrando a todos los seres humanos en casa durante semanas?

¿Enseñaréis Física o enseñaréis el mundo gaseoso en el que la evergadura de un problema - pongamos un rey que lleve 30 años riéndose de los ciudadanos - depende de la dimensión de la pandemia que lo contiene, o el mundo líquido supermercado de ideas donde uno coge y se pone las que mejor…

A vueltas con el sitio

Igual que en la familia, que entre los amigos, y que en el mundo, en general, cuando uno trabaja en la escuela, la primera pregunta a la que tiene que responder, y cada mañana, además, es cuál es mi sitio.

El sitio es una cosa muy importante. Se pierde, muchas veces, por no estar a lo que hay que estar: - Perdone, yo estaba ahí.
- Sí, pero ahora estoy yo.

El virus nos ha ordenado. Cada uno está en un sitio, fácilmente localizable, gracias a Google. A lo mejor le gustaría estar en otro sitio, pero es lo que hay. A lo mejor nos gustaría que alguien estuviera en otro lado. Los vecinos cotillas, ventana adentro. Nuestra familia, con nosotros. Pero es lo que hay.

Así que mejor ocupar este tiempo perdido entre la normalidad de ayer y la normalidad de mañana, en plantearse si el sitio que ocupábamos era el nuestro. Para volver y decirle al ocupante, si lo hay:

- Si, pero este es mi asiento, lo puede usted comprobar.

O para no volver más.