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Dar el perfil

"No da el perfil", escucho decir, algunas veces. cuando hablamos de personas que podrían desempeñar tareas de dirección en una escuela.

Dibujar el perfil del director o directora de un colegio no es fácil. Sobre todo, si quieres hacerlo bien, huyendo de los tópicos que los buscan entre las personas organizadas y metódicas, con experiencia, con habilidad para la toma de decisiones...

Por eso busco el perfil fuera de la escuela, siempre, y escucho lo que otros piden a quienes lideran los proyectos.

Esto es lo que Pablo Simón, politólogo, profesor de la Universidad Carlos III y divulgador excepcional, entiende que debe contener el perfil de "El príncipe moderno" (Editorial Debate, Barcelona, 2018, página 264). Veamos.






No creo que se requiera de él una gran formación, ni ser docto en muchos campos, pues el conocimiento corre el riesgo de entorpecer la acción intuitiva de la política.  Tampoco es recomendable tener en él a un fanático, alguien de ideas duras como el pede…
Entradas recientes

De fácil, nada.

Una vez, hace muchos años, fui testigo en Bilbao de un accidente. Y me tomó declaración un agente de la Policía Municipal. Profesional y amable.

Bilbao es muy pequeño, y a los pocos meses de aquello, cuando me cambié de asiento en San Mamés, me encontré con que ese agente tenía el suyo en la fila anterior, muy cerca de mí.

Estábamos en los noventa, y yo peleaba a mi manera contra el silencio en torno a "La Cosa" (así es como Iban Zaldua -"Como si todo hubiera pasado", Galaxia Gutenberg, Barcelona 2018- y sus amigos llaman al conflicto vasco). Echaba algunas horas en la Asociación Pro Derechos Humanos del País Vasco, que por entonces puso en marcha la campaña "ya no me callo". La iniciativa consistía en enviar masivamente a las sedes de Herri Batasuna tarjetas en las que aparecía escrita la frase "ya no me callo", pidiéndole que las enviara a la banda armada.

Del entorno de la izquierda abertzale salió la contra-campaña: "ya no me callo: gor…

Nos educaron unos enfermos

Estudié la EGB entre la Escuela Parroquial de San Vicente Mártir, en Bilbao, y los Salesianos de Deusto. La mitad en un sitio y la otra mitad en el otro. Entre septiembre de 1970 y junio de 1978.

Muchos de los que me educaron eran unos enfermos.

Me dieron hostias como panes. Aunque muchas menos que a mis compañeros que iban mal en los estudios, o que no estudiaban.

Golpear no formaba parte de las rutinas diarias. Golpear era el sistema que empleaban. Y quienes enseñaban y aprendían (?) allá, lo integraban. Aquellos, como necesario. Estos, como normal.

Luego blanqueé aquellas barbaridades. Para subrayar la tesis de que los padres y madres, ahora, protegen en exceso a los hijos, recurrí a aquello de que "antes, si venías diciendo que te había pegado el profesor, tu padre te pegaba otra vez". Siento vergüenza por la pobreza del argumento, por las veces que lo he utilizado y por las veces que lo he escuchado sin rebatirlo.

No sé si es verdad que olvidamos lo que nos hace daño re…

Hablando se entiende la gente, aunque no siempre

Decimos muchas veces a los niños en la escuela que los problemas se arreglan hablando, y no a patadas. Lo hacemos porque creemos que "hablando se entiende la gente".

Pero esa es una verdad a medias. A veces, las palabras hacen que la gente se entienda, y otras veces, otras muchas veces, no. Todos los que trabajamos con personas sabemos de la dificultad de entendernos al hablar. Incluso después de que abandonen la sala las que van dispuestas a que el diálogo no avance un milímetro si no se les da la razón o las que van con la misión de que no se apruebe ni el acta de la reunión anterior.

Y por eso, porque hablar es un arte, y no todos lo dominamos, recurrimos en ocasiones a hombres y mujeres cuya competencia es la de facilitar el diálogo entre las demás personas. Ayudan a cuestionar creencias, incluida la creencia de que hablando se entiende la gente, a aparcar prejuicios, a crear complicidades, a ver puntos de encuentro...

Ellos sí son unos verdaderos artistas del hablar y e…

La obsesión por los barcos

La mayoría de las personas que conozco no navegan. Ni a motor, ni a vela ni a remo. Alguna vez se suben a un barco, pero están más pendientes del aperitivo que les sirven, o de no marearse, que de los aparejos, del rumbo o del viento.

Sin embargo, muchas de esas personas, directores, entrenadores o presidentes, usan con profusión expresiones como "estamos todos en el mismo barco", o "tenemos que remar todos juntos" cuando se dirigen a las personas para pedirles implicación, compromiso o trabajo en equipo.

No sé que fuerza esperan que tengan esas expresiones cuando llegan a oídos de personas que, también en su mayoría, no han cogido un remo en su vida.

Yo desconecto. Si no saben motivar más que con efectos navales, es que no pueden liderar.




Y además, normalmente, el argumento está mal traído. Porque no todo es remar más fuerte (esfuerzo personal) ni con el mismo ritmo o en la misma dirección (trabajo en equipo), sino de sentir.

En el mar, la embarcación te mece. El c…

Las creencias, o el mar congelado que tenemos dentro

Los profesores tienen que leer. Leer mucho. Miles de páginas al año. De libros y de revistas y de periódicos. Si quieren enseñar el mundo, claro. Si no, basta con que lean los exámenes de sus alumnos y los e-mails del correo interno del Colegio.

Yo animo a leer, a ser posible, páginas que contengan ideas diferentes a las de uno.

Primero, porque los profesores son los que tienen que enseñar a cuestionar las creencias, y conviene empezar por uno mismo.

Y segundo, para poder pensar. Pensar es eso tan saludable que retrasa el envejecimiento mental y a la vez te aleja de los extremos, donde habitan los que piensan poco, o piensan solo de lo suyo.

Steiner (Lenguaje y silencio: Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano, Barcelona, Gedisa, 2013) cita a Kafka: "si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera nec…

Vuelve la Filosofía

Oigo a todo el mundo felicitarse porque la Filosofía vuelve al curriculum  escolar en 4º de la ESO y en 2º de Bachillerato.


También oigo felicitarse a los que la quitaron, qué cosas.

La razón por la que están tan contentos, en cambio, es de una simpleza extrema. Tertulianos, opinadores y políticos dicen que no podía seguir en una situación marginal "la asignatura que enseña a los alumnos a pensar".

Pensar es muy importante. En tiempos de pantallas que te roban el trabajo de pensar, más. Pero no hay asignaturas que te ayudan a pensar más que otras, sino profesores que enseñan a pensar y profesores que no. Por ejemplo, hay profesores que enseñan a repetir contenidos. De estos, algunos dicen que está mal la respuesta a una pregunta del examen porque no está dicho "como en el libro". Hay profesores que no tienen tiempo de enseñar a pensar porque tienen que acabar el programa. Y, lo peor, hay profesores que no enseñan a pensar porque ellos tampoco piensan, sobre su prác…