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Mostrando las entradas etiquetadas como aburrimiento

Escribir una frase es difícil, pero qué felicidad.

La escuela está para enseñar a escribir. Y la inteligencia artificial generativa está para que te olvides de hacerlo. Quienes dicen que ChatGPT y sus primas nos van a liberar a los humanos de las tareas más tediosas es que consideran que el tedio es algo que nos hace mal. Y el tedio, aburrirse, es, tantas y tantas veces, el escenario en el que nuestra mente acaba atando los cabos que necesita para encontrar sentido a las cosas. Quienes piensan que las actas de las reuniones o los resúmenes de un texto, o de una charla, son ya tareas que pueden delegarse en la IA, olvida defender la grandeza de nuestros trabajos más humanos, que son, primero de todo, leer y escribir. Escribir una frase es difícil, pero qué felicidad, explica Eric Sadin .

PISA y otras reflexiones (1)

Seguro que si seguís los medios ya habéis oído hablar y opinar acerca de los resultados de PISA. Pero seguro que no habéis oído opinar a ningún alumno, porque la opinión de los alumnos le importa una mierda a todo el mundo. Además, la mayoría de ellos no sabrían contestar si les preguntan por PISA. La mayoría de los alumnos más mayores opina que la escuela es un coñazo. Y es verdad. Hace tiempo le escuché a Jose Antonio Marina que los vamos a matar de aburrimiento . De hecho, me doy una vuelta por los colegios, hablo con profesores, y me doy cuenta de que a algunos alumnos ya los dan por muertos. Y que solo esperan que alguien retire el cadáver de ahí. La Dirección, el Inspector o quien sea. Del muermo hemos intentado salir con innovación. Pero sin profesores con una habilidad comunicativa extraordinaria no hay mejora que funcione. Y mientras sigamos acumulando novedades sin revestirnos nosotros de novedad, sin cambiar uno, la escuela seguirá oliendo a rancio.

Una razón apabullante para cambiar la escuela

      De todas las razones que hay para cambiar la escuela (que ahora se aprende distinto, que muchas de las cosas que enseñamos estarán superadas por el simple paso del tiempo el miércoles que viene, que no se puede enseñar en analógico a la gente digital...) hay una que se impone de manera apabullante: que los vamos a matar de aburrimiento.        Recoge Jose Antonio Marina en su Libro Blanco cómo las investigaciones neurológicas de Rosalind Picard y sus colegas del MIT Media Lab muestran que la actividad del cerebro de los alumnos durante una clase magistral es más baja que cuando están dormidos.        (Así que va a resultar que cuando Casilda dormitaba con aquel ronquidito suave en mis clases de Economía era la de cerebro más activo. Qué razón tenía yo, sin saber, cuando pedía a sus compañeros que no la despertaran).