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Mostrando entradas de 2011

Profesores excelentes para alumnos excelentes

Poner en marcha un Bachillerato de excelencia es algo pedagógica y socialmente bastante discutible, al menos para mí. Pero como todo lo que hacen los políticos tratando de mejorar la educación, la ocurrencia da para preguntarse por cuestiones interesantes.

Una vez que las autoridades deciden llevar la idea adelante, aparece el problema de la selección. ¿Quienes son alumnos excelentes? Un profesor se lo pensaría dos veces a la hora de contestar, pero un político no: alumnos excelentes son los que tienen buenas notas, por encima del ocho de nota media. Luego pueden ser malos compañeros, no dejar los apuntes y ser incapaces de trabajar en grupo (menudo ambientazo el que se prepara en el nuevo instituto), que eso no afecta a la excelencia.

Me rondan la cabeza preguntas relacionadas con cómo resolver los problemas de clima escolar y de competitividad entre alumnos en este nuevo Bachillerato, pero a lo mejor es que con alumnos excelentes no puede haber problemas, y el problema soy yo, que s…

Excelencia y ruina, de Ángel Rupérez

Los artículos sobre educación escritos por quienes no son expertos en educación, como escritores, astronautas o limpiacristales suelen aportar claridad de ideas, sentido común, y un lenguaje que todo el mundo entiende. Hasta los educadores lo entienden. Pero no es fácil encontrarlos.

Yo os propongo este de hoy del diario El País, del escritor Ángel Rupérez.

La pena es ese patinazo, imperdonable, de meter a la enseñanza concertada en el mismo saco que la privada, cuando los recortes -porque ambas se financian con dinero público- le llegan antes que a la enseñanza pública. O a la vez.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Excelencia/ruina/elpepuopi/20111019elpepiopi_5/Tes

Adelantados

"De ahora (1931) en adelante, quien elija la profesión de maestro, pudiendo seguir otros caminos, lo hará porque a ello le impulse la vocación".


"Sin buenos maestros, todo lo que se haga en beneficio de la escuela resultará estéril"

Rodolfo Llopis, Director General de Primera Enseñanza entre 1931 y 1933

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/maestro/II/Republica/intuyo/futuro/elpepusoc/20110912elpepisoc_6/Tes
El Correo publica hoy este artículo:


De calidad y horas lectivas Pedro Mendigutxia Profesor de Secundaria y Director Pedagógico de Centros Concertados

A nada que uno lleve unos años de recorrido en el mundo laboral, habrá podido constatar que hay personas muy vagas. Que las hay, y en una proporción aproximadamente igual, entre los albañiles, almaceneros, dependientes, camareros, profesores, abogados, médicos, celadores, lampistas, policías, curas, publicistas y empleadas de hogar. Y si uno es equilibrado en el juicio y ve la realidad como lo que es, plural y diversa, se habrá dado cuenta de que dentro de las mismas profesiones hay también montones de personas trabajadoras y responsables a más no poder.
Luego están las personas de entendimiento permanentemente nublado, insuficientemente amueblado, maliciosamente utilizado o deficientemente informado: son las que dicen que todos los profesores son unos jetas, con las vacaciones que tienen y quejándose a todas horas. Suelen ser los mismos que…

¿18, 20... o 25?

Hay personas muy vagas. Las hay entre los albañiles, fontaneros, almaceneros, dependientes, camareros, profesores, abogados, lampistas, policías, curas, publicistas y empleadas de hogar. Dentro de los mismas profesiones hay también personas trabajadoras y responsables a más no poder.

Luego están las personas de entendimiento permanentemente nublado, insuficientemente amueblado y maliciosamente utilizado: son las que dicen que todos los profesores son unos jetas, con las vacaciones que tienen y quejándose a todas horas, o que los catalanes lo quieren todo para ellos, así que vamos a dejar de comprar cava, y que se jodan.

Este último grupo de personas no entienden las quejas de los profesores cuando las Consejeras de Educación del PP anuncian que van a pasar de impartir 18 horas lectivas semanales a 20. Piensan que todavía faltan unas cuantas hasta las 35 o las 40.

Pues que sepan que la jornada semanal de un profesor es de 37 horas y media, y que cuantas más horas lectiva…

Satisfacción del cliente

Me pregunto qué tenemos que hacer para que las escuelas sean "lo que debieron ser en un principio, espacios de libertad abiertos al conocimiento de la mano de un maestro que tiene la posibilidad de dirigir el entendimiento de los alumnos hacia la realidad, la fantasía y la imaginación. Una educación basada en el interés, en la investigación, en el placer de la lectura y en el movimiento de la mente" (Rosa Regás, en Sangre de mi sangre, que es la reflexión particular de la autora sobre su experiencia de ser madre).

Me lo pregunto porque no me he encontrado con muchos padres ni madres que quieran eso de la escuela. Y entonces el director se vuelve loco cuando "los de calidad" le hacen preguntarse por la satisfacción del cliente: ¿qué quieren los padres? ¿Qué les dará satisfacción?

¿Cómo nos entenderemos?

No sé si sabemos

"Los profesores sabemos que para enseñar tenemos que seguir dos pedagogías: la de la razón y la del sentimiento. Debemos explicar lo que sabemos y explicar también nuestros entusiasmos. La primera, les proporcionará el conocimiento. La segunda, el ánimo para conocer".

Donde Marina (El aprendizaje de la sabiduría, Ariel, barcelona 2009, pag 197) dice "sabemos", yo pondría "no sé si sabemos".

Josefina Aldecoa: pasión por la escuela

Sostengo que la pasión por la escuela es la primera y más importante de las competencias que se le deben pedir a alguien que quiera ser maestro, o profesor.

Josefina Aldecoa es escritora. Y no muchos saben que en 1959 fundó en la Colonia El Viso, en Madrid, el Colegio Estilo, bajo las premisas de la Institución Libre de Enseñanza.

La enseñanza no cambia. Las leyes, los proyectos curriculares y los libros pueden hacerlo; el amor a la lectura y a la pintura, el compañerismo, la capacidad de superación y la generosidad son inmutables.

Mis cuadernos me acompañan todo el año: los de enseñar y los de escribir. Tengo 80 años y todos los días me levanto para ir al colegio. No puedo renunciar a la enseñarza, me da vitalidad. Me liga a la sociedad y a la savia nueva. Me estimula el día a día. 

Me gusta tener la obligación de acudir a las aulas. Tener la oportunidad de relacionarne con los padres y las madres, con el profesorado y con los alumnos.

Eso, eso es pasión.

La educación es cosa de todos

Por sonreir, que es bueno en tardes de primavera, y porque cuando leí este párrafo solté una sonora carcajada que me liberó un poco de la tensión esa que provocan todos los esfuerzos serios y rigurosos, como el de andar buscando que las familias se impliquen más, "como antes", en la educación de sus hijos.

Eduardo Mendoza, refiriéndose a la Barcelona de 1952, dice que "en aquella época, tan represiva en muchos sentidos, los niños no se habían convertido en objeto de análisis y en receptáculo de las proyecciones de los adultos, que se limitaban a fiscalizar la marcha de sus estudios y la estricta rectitud de su comportamiento, dejando el resto de su formación a los curas, a los amigos, a las putas o a quien se la quisiera dar"

Eduardo Mendoza, Tres vidas de santos, Seix Barral, BCN 2009, pag 64

narradores

Lo más feo que he oído a un niño decir de su maestro es que no le entiende. A veces también dicen delante de sus padres que su maestra es una tonta, porque le ha chillado, o que es injusta, porque ha castigado a toda la clase, y él no había hecho nada. Cosas feísimas las dos, como podéis comprobar, pero no tanto como la primera:

- aita, es que no le entiendo lo que dice.

Los maestros tienen que ser narradores. Y no solo para serles interesantes a los niños, que no sería poco. Sino por fidelidad a la verdad.

Dicen los clásicos que la escuela es transmisora de conocimientos, pero eso es mentira. Los conocimientos están al alcance de los niños en muchos otros sitios. La escuela tiene que transmitir la verdad. Y la verdad no cabe en lo real. Por eso necesitamos el mundo de la ficción: los cuentos y las novelas. Y por eso los maestros tienen que ser narradores.

Y me extraña que no se lean cuentos en las escuelas más que a los niños muy pequeños, como le extraña a Martín Garzo que no se lea…

Una pregunta terrorífica

Una maestra está escuchando a sus alumnos que le informaban de las novedades del día. Una niña de cinco años dijo: "mi hermano se ha encontrado un preservativo en el patio". Otra niña levanta la mano para hacer una pregunta. La maestra, aterrorizada ante la pregunta que la niña podría hacer, le da la palabra. "Por favor, señorita - dijo la niña -, ¿qué es un patio?"

Jose Antonio Marina, "La educación del Talento" Ariel

¿Condiciona o no condiciona la cultura a la inteligencia?