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¿18, 20... o 25?

Hay personas muy vagas. Las hay entre los albañiles, fontaneros, almaceneros, dependientes, camareros, profesores, abogados, lampistas, policías, curas, publicistas y empleadas de hogar. Dentro de los mismas profesiones hay también personas trabajadoras y responsables a más no poder.

Luego están las personas de entendimiento permanentemente nublado, insuficientemente amueblado y maliciosamente utilizado: son las que dicen que todos los profesores son unos jetas, con las vacaciones que tienen y quejándose a todas horas, o que los catalanes lo quieren todo para ellos, así que vamos a dejar de comprar cava, y que se jodan.

Este último grupo de personas no entienden las quejas de los profesores cuando las Consejeras de Educación del PP anuncian que van a pasar de impartir 18 horas lectivas semanales a 20. Piensan que todavía faltan unas cuantas hasta las 35 o las 40.

Pues que sepan que la jornada semanal de un profesor es de 37 horas y media, y que cuantas más horas lectivas tenga, menos prepara cada una. Y menos corrige. Y menos estudia. Y menos horas pasa con su hijo adolescente en el pasillo enderezando lo que está torcido. Y menos piensa. Y tiene menos tiempo para atender a los padres.


Que es lo que les pasa ya a los maestros que en otras partes que no son Madrid y en otras redes que no son la pública, que imparten 25 horas de clase semanales.


Viva la calidad del sistema.

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