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Mostrando entradas de julio, 2018

Violadas o muertas

He empezado a ojear "Violadas o muertas", de Isabel Valdés, periodista de El País, en torno al caso de "la manada". Y cuando he vuelto a levantar la vista del libro, ya lo había terminado.



Y ahora me quedan muchas preguntas para responder. Para no aburrir a nadie, propongo tres.

¿Por qué sigue habiendo, a estas alturas de la historia, personas que piensan que es mejor que los niños vayan a unas escuelas y las niñas a otras?

¿Por qué si la Justicia emana del pueblo (artículo 117.1 de la Constitución) las personas no entienden muchas sentencias de los jueces, ni después de que les expliquen todas las palabras raras y los giros extraños?

¿Por qué una parte tan importante de la realidad como es la Justicia y el Derecho está ausente de las clases, de los programas, y de las conversaciones de los maestros?


Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

Pasó a la historia el tiempo en el que el maestro se ganaba la autoridad con lo que sabía. De matemáticas o de lo que fuera.

Y ha llegado  el tiempo en el que maestro se gana la autoridad con lo que escucha. A las personas y a lo que hacen las personas.

El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

Ahora toca aprender el silencio,  -el de Thomas Hood, aquel en el que ningún sonido puede ser, el mismo que interpretó Nyman en "El Piano"-. Toca aprender el "no saber" y el respeto al espacio del otro, sea niño, madre o compañero.

Yo aprendí a escuchar de mi padre, quien comprendía la autoridad de los espacios de silencio creados cuando escuchamos con todo el corazón puesto en prestar atención. Mi padre tenía una postura para escuch…