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Mostrando entradas de 2013

Navidad, los magos y el poder de los sueños

De las mil historias que se entrecruzan en Belén, año cero, a mi me gusta la de los magos de Oriente. Bueno, en realidad me gustan ellos, los magos, porque parecían observadores inquietos. Los magos de aquella época eran personas que miraban al cielo con atención buscando nuevas respuestas o buenas preguntas.

Y luego me gusta ver cómo daban valor a los sueños que tenían (eran tan buen equipo que todos tenían el mismo sueño). ¿Recordáis la historia? El rey Herodes les había hecho prometer que le dirían donde estaba el niño. Para matarlo, porque siempre ha habido sinvergüenzas que quieren dejarnos sin futuro. Pero cuenta el evangelista Mateo que los magos, avisados en sueños de que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

Así que no queda otra que soñar. Solo así encontramos el camino que lleva a casa, esquivando a los malvados.

Feliz Navidad.

La mirada sistémica

En la jornada de formación para Equipos Directivos (el programa SARE, organizado por Kristau Eskola y por la Fundación EDE) que tuvo lugar en Berriz el jueves pasado nos ocupó la mirada sistémica.

Me acordaba de aquella drectora que me decía que mal cuando le preguntaba qué tal le iba. Cada una de las cosas que hacía era juzgada con el rasero de la directora anterior, que ya no estaba. "Los que no están, están, empero", dijo Mario Benedetti.

Aprendí tres cosas: una, que cada elemento de un sistema tiene que ser reconocido, aunque no esté. Y que cuando se le invisibiliza, vuelve a aparecer, normalmente creando una disfunción.

Dos, que tengo que cuestionar mi mirada lineal a las cosas que pasan, la cartesiana, la que busca una o dos causas para el mismo efecto. Seguro que hay más.

Y tres, que no se puede entender el ciclo de desarrollo profesional desde una perspectiva individual, prescindiendo del entorno en el que tiene lugar.

Gracias Ander, Itziar, e Isabel.

Gracias, Deusto

Me voy haciendo mayor. Me doy cuenta porque voy diciendo la expresión "vuelvo a casa", referida a cada vez más cosas: Bilbao, Madrid, Jesús - María, Deusto...

Precisamente desde el Instituto Deusto de Drogodependencias me invitaron a cerrar la jornada de trabajo del lunes pasado, en la que presentaban el Manual de Buenas Prácticas para la prevención en la escuela. La antigua Filmoteca, en la que acumulé algunas horas de ausencia a clase, es ahora la Sala Gárate, en la que tuvo lugar el encuentro.

Volver a casa es una suerte de las más grandes. Primero, porque conecta con una parte de tu pasado que explica algunos presentes. Y volver a la casa donde aprendiste te da ocasión de volver a aprender. En este caso, del trabajo de Etorkintza y de tantas personas que se acercan a la escuela para contribuir con su esfuerzo al bien en el que se empeñan las personas de bien.

Juntos compartimos que los profesores deben ser buenos modelos de referencia, y que los profesores excelentes son…

Personas que cambian personas

Las personas que nos cruzamos en el camino que es la vida (camino sinuoso, pardiez!) son de dos tipos. Por un lado, están aquellas con las que uno se encuentra y no pasa nada. Y por otro, aquellas que hacen que, cuando te cruzas con ellas, en la vida de uno pasen cosas. Y ya no puede seguir caminando igual.

El tiempo que se comparta con ellas no influye en la clasificación. Puede uno compartir horas y años con alguien y no pasar nada. Y puede uno compartir dos horas escasas, o dos días, igual de escasos, o dos cartas bien exiguas, con alguien que hace que ya no pueda seguir caminando igual. Como cuando alguien se enamora de tí.

O como cuando eres maestro y escuchas a Abilio de Gregorio, castellano de Salamanca, profesor, que dice que es verdad que los padres tienen derecho a tener hijos, sí, pero que una vez que están aquí prevalece el derecho de los hijos a tener padres. Y maestros (esto lo añado yo).

Que dice que creer a un maestro es importante, si, incluso necesario, pero que tien…

Cambiar la mirada

Me acuerdo de un profesor que afrontaba la reunión con los padres de principio de curso como un sacrificio, sabiendo que no era lo suyo. Que “lo suyo” era dar clase. Para eso se había hecho profesor, precisamente. 
La reunión la preparaban otros, que le indicaban lo que tenía que decir: que si el horario, que si las normas, que si las fechas de examen, que si las salidas fuera del Colegio… Ni los otros ni él se preocupaban de cómo hacerlo. Al parecer no era importante.
Un día un amigo suyo se metió en una de esas reuniones, y al acabar, mientras tomaban una cerveza, le preguntó a ver por qué dejaba fuera del aula su encanto personal, a ver por qué interpretaba. Le dijo que delante de aquellos adultos, él aparecía como un mandado, como una persona aburrida, mal comunicador y poco dinámico. A un padre que estaba al lado le oyó comentar "no me extraña que se duerman los chavales en clase..." 
Y tomó la decisión de aprender a conducir reuniones. Y empezaba las que tenía con los pad…

Saray

Hoy la educación de los niños de Santander va a ser un poco más complicada, porque desde hace unos días nos falta Saray. 
Apenas la conocía. Unos pocos encuentros sirvieron para ir conformando en mi cabeza la imagen de una mujer serena y alegre, maestra de vocación, directiva por servicio, profesional de esto.
Los profesores del Colegio La Purísima la conocían bien. Con el conocer que da el cariño, ese conocer que no viene de los ojos de la cara, sino de los del corazón, o del alma, o de donde sea. Y me transmitieron que era una mujer de fe, sensible. Una de esas personas de las que uno dice: "con ella, Dios nos visitó".
Me decían que hasta el final estuvo pensando en los niños y en el Colegio.

Ojalá su recuerdo vivo dé a sus compañeros la fuerza para seguir pensando en los niños y en el Colegio. 
No será complicado, porque si lo de la resurrección es como Jesús contó, Saray andará por la calle Alta.

Palabras entre maestros

Los Centros Educativos Vicencianos tienen la sana costumbre de elegir cada curso un valor en el que fijar la atención de alumnos, padres y maestros.

Este año es el valor de la sensibilidad. El núcleo duro de la inteligencia emocional, a la que dimos vueltas en las Jornada de Formación de la semana pasada, y en las que participamos 517 profesores de Irun, Hernani, Donostia-San Sebastián, Mutriku, Llodio, Vitoria-Gasteiz, Bilbao, Barakaldo, Santurtzi, El Astillero, Laredo, Santoña, Polanco, Santander, Burgos, Aranda de Duero, Tudela de Duero, Valladolid y Medina de Rioseco.

Una muestra de senbilidad es mirar a los ojos a tu compañero de departamento cuanto entra por la mañana en el despacho. Sonreir y saludar. Decir palabras entre maestros, como las que propone Manu Velasco en su blog.


¿Por qué?

¿Por qué el pollo cruzó la carretera?

Dice Shalom Auslander ("Esperanza: una tragedia") ) que porque era un imbécil. Al otro lado de la carretera todo es igual. Y el riesgo de ser atropellado era evidente antes de empezar a cruzar. Y más, siendo un pollo.

También tú, siendo un maestro. Puede que a lo largo del curso te atropelle un inspector empecinado, un compañero alterado, un padre enfadado, o un alumno desubicado. El riesgo es evidente.

Entonces, ¿por qué cruzas este año tú la carretera?

(conviene responder a esta pregunta antes de entrar el lunes en clase)

Hay cincos y cincos

En el tema de las becas, Wert se piensa que a la oposición todo le da igual, arre que so y cinco que siete con cinco. Dice que eso es ser "ciego a los resultados".

Y para corregir esa ceguera, las becas serán para quien las merece, para quien se esfuerza y obtiene más que un simple aprobado.

El diccionario dice que mérito es "aquello que hace alguien digno de aprecio o de recompensa". Y yo digo que para saber qué es meritorio habrá que conocer al alguien. Que hay cincos y cincos. Digo yo, que tiene mérito estudiar y sacar un cinco teniendo que trabajar, a la vez. O estudiar y sacar un cinco en un clima familiar o social propio del infierno. O estudiar y esforzarse y sacar un cinco superando las propias limitaciones personales.

Hay que tener muy poca sensibilidad para pedirles a estos, además, que lleven su nota más allá del aprobado, con el argumento de que no están a la altura del esfuerzo que hace por ellos la sociedad.

Al final, el sistema de Wert podría dejar f…

Nosotros, los profesores

La de cosas que he aprendido leyendo a Daniel Innerarity este verano.

El epílogo de "Un mundo de todos y de nadie" habla de nosotros y los otros.

Cuando lo leía pensaba que la pregunta por la identidad, esa que nos hacemos cuando no sabemos ni el por qué ni el para qué de las cosas que nos pasan, no es ¿quién soy yo? (como en el anuncio de ING), sino ¿quienes somos nosotros, los profesores?".

Dice Innerarity que "distinguir entre nosotros y los otros es una cuestión crucial para determinar nuestras responsabilidades, nuestros derechos y nuestros deberes". Esto es, a lo que nos obliga ser profesores y lo que nos es debido.

El "nosotros" es determinante. Y siempre lo tenemos en la boca: "en mi opinión, en cuanto al trato con los padres, el Colegio debería ser más estricto, más taxativo y menos complaciente, sin permitir la posibilidad de crítica y consejos de padres diciendo lo que hemos de hacer. NOSOTROS somos profesionales de la enseñanz…

El mejor profesor de mi vida

La llamada de Daniel Pennac a escribir una antología de los buenos profesores ha tenido eco en otros rincones de la red. Como no podía ser de otra manera.

Aquí os presento un blog que desde el diario El País ha abierto una serie titulada "el mejor profesor de mi vida". Participar en ella exige cierto esfuerzo: hay que pensar y escribir. Empezando por el nombre del profesor: Manuel Bello, Alfredo Santos, Maria Ángeles Casado, Marisa Soler, Miss Philips, Luis Maria Laita, Ana Cogolludo, Santiago Pérez, José Antonio de la Torre, Alonso Guerrero, Rosa María Arbós...

El resultado es emocionante. De la lectura paciente de las distintas entradas sacaréis los rasgos para el perfil de un maestro estupendo, empezando por el principio: un ser humano cabal.

Por otra política educativa.

Leía una mañana de domingo que no está claro si Wert es el peor ministro de Educación de la historia de España. Yo no lo sé. No conozco en profundidad ni la historia de España ni la de de sus ministros de Educación.

Lo que si veo con claridad es que Wert sabe que tiene una misión. Alguien se la habrá encargado. Su LOMCE responde a ese dictado.

Algunos dicen que ahora preparan su relevo. A lo mejor, para que otra persona menos zurrada, que sepa de educación y de cortinas de humo, se lleve las huelgas, los desplantes y los marrones que acontecerán en la segunda parte de la Legislatura.

La Declaración "Por otra política educativa", firmada hace unos meses en Sevilla, abre el diálogo y da oxígeno a este fuego apagado en el que se convierte cualquier debate en el seno de las mayorías abosolutas.


Gracias!

Me escribe Isabel para decirme que sus hijos y ella me recuerdan con cariño.

Lo cual demuestra, sin que haga falta ningún estudio alguno de prestigiosas universidades americanas, que el cariño por un profe y el significado de lo que hace, puede permanecer vivo en la mente y el corazón de las personas, al menos, cuatro años, que el tiempo que hace que no les doy clase.

No está mal.

Gracias, Isabel.

High Crimes

El amor a la verdad es, seguro, uno de los valores sobre los que se asienta el proyecto educativo de nuestra escuela.

Y si no lo es, debería.

La otra noche me senté con Andoni a ver la tele. Echaban "Toda la verdad". Ya la había visto antes, pero la ví de nuevo porque no me pierdo una película de Morgan Freeman.

Ese rato de tele me sirvió para decirle a Andoni aquello de que "si se mueve como un conejo, salta como un conejo, come lo que comen los conejos... seguramente es porque es un conejo".

Pero también para decirle que un prudente proceder debería llevarnos a buscar la verdad detrás de las apariencias. 

Por respeto a la verdad, y por vergüenza, la triatleta bilbaina Virginia Berasategi compareció hace unas semanas delante de la gente para decir que se había dopado. Que el positivo del año pasado era verdad. Que había tomado EPO. Vaya. El primer efecto es que muchos mirarán con sospecha toda su carrera de triatleta. Y ella lo sabe. Hipotecó su brillantísimo pas…

También hay profes de los que uno se quiere olvidar...

Hubo un tiempo de profesores malos, que a mi me dejaron un recuerdo gris y agrio, como de olor a orines (yo me lo hacía encima cuando me pegaba) y vergüenza.

Paul Auster leyó que después de haber escrito su Tractatus cuando era soldado en la Primera Guerra Mundial, Wittgenstein consideró que había resuelto todos los problemas de la filosofía y ya no podía ir más lejos en la materia. Se colocó de maestro en un pueblo perdido en las montañas de Austria, pero resultó que no tenía cualidades para el puesto. Severo, malhumorado, violento incluso, regañaba continuamente a los niños y les pegaba cuando no se sabían la lección. No los cachetes de rigor, sino puñetazos en la cabeza y en la cara, palizas impulsadas por la cólera, que acabaron causando graves traumas a una serie de chicos. Corrió la voz sobre aquella indignante conducta, y Wittgenstein se vio obligado a renunciar a su puesto. Pasaron los años, al menos veinte, si no me equivoco, y para entonces Wittgenstein vivía en Cambridge, …

El profesor y el material

Los réditos del VI Congreso Internacional sobre dirección de centros educativos (San Sebastián, 1, 2 y 3 de julio de 2013) se extienden a lo largo de todo el verano, al menos.

Fijaos en qué cosas estudian los economístas. En este caso, Eric Hanushek, de Stanford: los alumnos con un mal profesor aprenden, de media, en un año escolar, el valor del material correspondiente a medio año. Los estudiantes con buen profesor, en cambio, aprenderán el valor de año y medio de material. 
Conclusión: una diferencia de aprendizaje de un año escolar, en un solo año escolar. 
Yo creo que el dato da para pensar un rato. Todo el verano, al menos.

Transparencia y verdad

Estoy leyendo a Daniel Innerarity ("Un mundo de todos y de nadie"). Justo cuando ando pensando en cómo mejorar la comunicación entre personas y grupos dentro de los colegios. 

Como la transparencia es uno de los grandes valores democráticos, y como muchos de nuestros Colegios no han completado todavía la "Transición", aspiramos a que la nueva organización que reclamamos sea transparente.

Pero ojo, que aunque la transparencia es un indicio de verdad, no todo lo transparente es verdadero.

Como ocurre en política, la distinción entre escenario y bastidores sigue siendo necesaria cuando nos paremos a pensar en cómo organizamos la comunicación en nuestros Centros.

Si no, pasan cosas como esta: en un ejercicio de transparencia encomiable, el balance de cuentas trimestral y anual se presentaba con detalle al Consejo Escolar y al Claustro de Profesores. Y nadie entendía nada.

- ¿Pero vamos bien?, preguntaba la gente. ¿Hay dinero o no hay dinero?

Tener datos está muy bien,…

Preguntas sin respuesta

Con frecuencia lanzamos preguntas a nuestros alumnos.

- "¿Qué es la cebada?"

A veces lo hacemos para ver quién ha hecho los deberes, y al que contesta bien le ponemos un positivo.

A veces lo hacemos para tomar aire, porque llevamos hablando sin parar veinte minutos.

O pasa como a Bego con mi hijo Xavier:

- "La cebada son las alubias que se comen en Asturias".

Y entonces te ríes un rato, a gusto, además.

En cualquiera de los tres casos, la respuesta, como la pregunta, creemos tenerla nosotros.

"Un maestro preguntó: ¿De qué color son las manzanas? La mayoría de los niños respondió: rojas; algunos dijeron: verdes. Sólo un niño levantó la mano con otra respuesta: blancas.

El maestro explicó pacientemente que las manzanas eran rojas, o verdes y, a veces, amarillas, pero nunca blancas.

Sin embargo, el pequeño insistía. Por fín, dijo: mire en el interior".

Este sucedido que recogen Bennet y Goleman (Emotional Alchemy, Londres, 2001) nos enseña tres cosas:

Primer…

A lo largo y a lo denso

La vida se puede medir a lo largo y a lo denso. A lo largo, cuantos más años, más vida.

A lo denso es distinto. Se constata por lo profunda que es la huella que dejan algunas cosas que nos pasan.O por lo que dura: a veces la huella no se borra con el paso del tiempo, y eso quiere decir que la densidad de lo vivido es grande de verdad.
Así, combinando largura y densidad, puede resultar que uno viva más vida en dos días que en dos años.
Algo así me ha ocurrido estos días en Madrid, gracias a la experiencia de aprendizaje compartida con 37 maestros y personas de administración y servicios de los Colegios de las Escolapias de Mérida, Cabra, Córdoba, Madrid, Cercedilla y Alcalá.
Personas buenas que serán, si no lo son ya, #maestrosestupendos.

Y que me han enseñado que la ilusión, las ganas de aprender, la vocación de maestro y el sentido del humor nos hacen invencibles en el Colegio.

Gracias!!!


Wert y la sabiduría

Wert decía ayer que la gente critica su Ley porque no se la ha leído. De lo cual se deduce que todo el que la lea estará de acuerdo con lo que propone. Mis hijos dirían que va "de sobrao".

Porque yo conozco dos casos de personas que se la han leido y no están de acuerdo. Federico Mayor Zaragoza y yo.

Como mi caso importa un pito al ministro, por razones obvias, tiene más peso la opinión de Mayor Zaragoza, de quien, hace un mes, público publicó esta entrevista

Hay quien dice que el ex - Director General de la UNESCO es una persona sabia. Y yo pienso que todo lo que dice está lleno de sentido común. La sabiduria es sentido común entrado en años.

Me quedo con una idea: "el profesorado español, en general, es excelente. Es dedicado, capacitado y no tiene por qué recibir lecciones de profesores de Finlandia ni de otros sitios".

Y os pido que leáis todas las demás ideas. 

Educar la mirada

Decía el otro día Sor Maria Jesús (gracias!!!) que la sensibilidad tiene que ver con la manera de mirar. Que los maestros tenemos que educar la mirada. La nuestra, no la de los alumnos.

Ya lo decía yo.

Así debía mirar Jesús. Porque algunas de sus palabras no dan para algunas de las consecuencias que producían en los demás.

A ver. Si tú estás hoy en tu mesa de funcionario de Hacienda revisando las declaraciones, como hacía Mateo en el evangelio, y se acerca un señor y te dice "ven y sigueme", no dejas tus declaraciones sin revisar, tus hijos sin recoger del Cole, tu hipoteca que la pague Rita, por ir detrás de él. Si estás el domingo pescando tranquilamente en Santoña, como hacían Pedro y Santiago, y viene uno a mirar lo que pescas y te dice que vayas y le sigas, que a partir de ahora vas a ver lo que vamos a pescar, le contestas que se vaya y te deje tranquilo, que te espanta los peces. Y si estás en la sala de profes del Instituto corrigiendo exámenes y entra un señor y te …

Mi oveja favorita

Es uno de los rincones del Evangelio que menos frecuento. A lo mejor porque nacido en el Bilbao insdustrial de los sesenta no sé nada de ovejas ni de pastores. Pero al ver este video solo he podido sonreir. Sonreir mucho.

Hace tiempo que buscaba una parábola para explicar qué significa que un maestro atienda a cada alumno como él lo necesita.

Y creo que esta canción y estas imágenes traducen bien la alegría mayor por el garrulo que aprueba que por los primeros de la clase, que también aprueban, claro. 


Gracias

Leo esta mañana que la mayoría de nosotros no vuelve la vista atrás y dice a sus buenos profesores qué profundamente han afectado nuestra vida...

Pues no estaría mal tratar de buscarlos y decirselo. Haríamos mucho bien a esa persona, porque los maestros reciben muy pocas veces el "gracias" de sus alumnos, y a medida que pasa el tiempo, esa falta de reconocimiento va dejando en su alma una huella de amargura. Y esa es la peor manera de avanzar por la vida laboral, porque detrás de la amargura vienen la tristeza, la apatía, la desilusión y muchas cosas feísimas más.

Por intentarlo... A lo mejor tiene un perfil en Facebook, o twitter.

A lo mejor puedes escribir tu agradecimiento aquí debajo (no olvides poner el nombre de la persona a la que das las gracias).

Visión de rayos X

Me preocupan mucho los prejuicios. Molestan mucho en la escuela. Y son peligrosos, además.

Tener un prejuicio, decía Gordon Allport, es "estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe".

Y como la sensibilidad es una de las competencias más importantes de los maestros, cuando la cuidamos vamos ganando terreno al prejuicio.

Mientras que los prejuicios se quedan siempre en la superficie, en la apariencia, cuando cuidamos la sensibilidad mejoramos la visión de rayos X, tan propia de los maestros. Y nos hacemos capaces de ver, como en el video, a una persona detrás de un grafitero, a uno que sufre detrás de uno que interrumpe la clase, a alguien digno de cariño detrás de quien parece solo querer llamar la atención.



Perdedores

Escucho a Jaime Moreno decir que aquí (aquí es aquí, donde estamos nosotros)  todo se centra en el éxito, en los ganadores, pero que su vocación es la de estar con aquellos que no le interesan a nadie. Dice que lo que le motiva es estar trabajando con los perdedores.

Me vienen a la memoria el bachillerato de excelencia que se inventó Esperanza Aguirre -los buenos estudiantes con los buenos estudiantes y los otros con los otros-, las quejas de los profesores cuando les toca ser tutores de cursos malos (?) y los veredictos de fracaso escolar de las sesiones de evaluación.


No es habitual llamar a la puerta del despacho de Dirección y decir aquello de "este curso del que nadie quiere ser tutor, pónmelo a mí, que yo me crezco ante las dificultades". De esas personas me acuerdo, por lo insólito de su demanda. También me acuerdo de que había muchas personas todos los años demandando lo contrario.

Y me pregunto qué motiva a la escuela cristiana a seguir siendo escuela, y cristiana, …

Por qué

"Si te preguntas el porqué de las cosas, al final acabas en la física". Lo dice Alberto Casas, investigador del CSIC, en El País, esta mañana.

Según qué porqué te preguntes, diría yo. Hay porqués tan intensos, tan humanos, que terminan en la filosofía. Por ejempo, ¿por qué muchas personas están de mal humor de forma persistente? O ¿por qué no salimos nunca de la crísis, por más que hagamos, o que recortemos, o que nos recorten? A lo mejor terminamos en las neuronas, no sé, pero las estaciones intermedias tendrían que ver con la avaricia, o la infelicidad.

Así que las dos cosas, físicos y filósofos. Para qué elegir.

En cualquier caso, traigo aquí estas ideas porque creo que ésta curiosidad por el porqué es algo que debe acompañar siempre a los maestros. Las cosas que pasan - la tristeza de este niño, la apatía de aquel, el aumento de la ratio alumno - profesor, la última "ocurrencia" del Director... - pasan por algo, y están conectadas a otras cosas, que también pas…

Hacer visible el equipo que somos

Vengo de trabajar una tarde con los profesores del mejor Colegio de Hernani - La Inmakulada Ikastetxea - y hablando de cómo mejorar nuestra competencia para crear con las familias relaciones que hagan bien a sus hijos, han aparecido dos propuestas prácticas que quiero compartir.

Una, cuando sea posible, ir a las entrevistas individuales con padres acompañados de un compañero que trabaje en el mismo ciclo y que conozca al alumno.

Y dos, considerar que en las reuniones de grupo con los padres de nuestro curso, esté presente, siempre, también, un compañero.

Ambas cosas nos ayudan a sabernos parte de un equipo. Y lo hace visible delante de las familias.

Ambas cosas nos ayudan a mejorar a cada uno, porque nuestros compañeros nos dicen "esto te sale bien" y "esto te sale mal, por qué no intentas...?"

Para ir pensando...


Dos orejas y una boca

Llevo una temporada pensando que escuchar es más importante que hablar. Si atendemos al número de orejas y de bocas que tenemos las personas, el doble de importante.

Para llegar a esta conclusión he tenido que desaprender bastante. Durante el tiempo que fui director de la escuela, sentí como si la gente estuviera pendiente de lo que decía, y también tuve la sensación de que tenía algo que decir sobre cualquier asunto relacionado con el Colegio. Y hablé y escribí demasiado. Y de demasiadas cosas. Dos errores. No uno. Dos. Que se me pegaron al cuerpo y me acompañaron también cuando salía del Colegio.

Joserra Mandiola me recomendó un libro en el que he encontrado (gracias, Joserra!!) una razón por la que es más importante (el doble, hemos quedado) escuchar que hablar: "la exactitud de nuestras percepciones influye directamente sobre la sensibilidad de nuestras respuestas", dice Arthur Ciaramicoli en "El poder de la empatía" (Javier Vergara Ediciones, Buenos Aires, 200…

De porqués y cómos

Ya os dije a principios de curso que Lourdes y Olga me pidieron que me pusiera a escribir algunas de esas cosas que voy diciendo por ahí, sobre el valor que tiene que los profesionales de la educación dediquemos tiempos de calidad a evaluarnos, y no solo a evaluar.

El resultado fueron dos cuadernos presentados con primor, parte de la colección "porqués y cómos", que ha puesto en marcha Arcix Formación.

El caso es que esta colección va creciendo, y como no doy abasto con el aluvión de peticiones, os remito a la recientemente remozada "tienda arcix", en la que te atienden tan bien que solo falta el café (pero a eso, y a más, te invitan cuando vas por los madriles).

Words (can) change the world

- ¿Qué ha dicho el de Historia?

- No sé. Es un rollo. Yo desconecto en cuanto empieza a hablar.

No es lo mismo comunicar bien que mal. Las palabras no son indiferentes. Secuenciar palabras adecuadas, silencios oportunos, miradas cercanas y sonrisas de complicidad es un arte que los profesores tenemos que aprender. Casi más importante que el qué (contamos) es el cómo (lo contamos).

Las palabras, y sus hermanos los silencios, cambian la realidad.

Las palabras cambian el mundo.

¿Y a qué otra cosa podemos aspirar (los maestros)?

Paganini: un cuento para tiempos de recortes

Paganini fue un violinista genial. Pero este relato me trae a la cabeza a los profesores y a los maestros que seguís a lo vuestro, a crear, a dar, aunque os recorten las alas, el sueldo, las horas... gracias!

Algunos decían que era un genio. Otros, que era sobrenatural. La realidad es que las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente, por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.
Una noche, el escenario de un auditorio estaba repleto de admiradores, preparados para recibirlo. La orquesta entró y fue aplaudida. El director fue ovacionado. Pero cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró. Paganini colocó su violín en el hombro y lo que sucedió a continuación es indescriptible. Blancas y negras, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecían tener alas y volar con el toque de aquellos dedos maravillosos.

De repente, un sonido extraño interrumpió el ensueño del público asistente. Una de las cuerdas del violín de Paganini…

Escuela Vicenciana y calidad

Hablamos muchas veces de la importancia de incorporar a nuestros Colegios modelos de gestión de calidad. Algunos sentimos rechazo hacia ello, porque para entrar en calidad hay que hacer muchos papeles.   A mi me ayuda pensar en lo que hacía San Vicente de Paúl. Cuando se encontraba con algo a su alrededor que no funcionaba, se preguntaba qué puedo hacer.  Y después de hacerlo, se preguntaba qué más puedohacer y cómo lo puedo hacer mejor. Es decir, después de hacer, evaluaba. Y también se preguntaba quién nos puede ayudar. Es decir, con quien podemos hacer una alianza. Evaluación y alianzas son cosas clave en esto de la calidad. Cuánto sabía San Vicente...

El aburrimiento

Conocí a una profesora que se ofendía cuando Casilda, que a lo mejor no cumplía con sus ocho horas de sueño reglamentarías, se dormía en su clase. También se dormía en la mía, no penséis. Pero yo nunca me ofendí por ello, ni la despertaba, pobre. Casilda se aburría. Simple y llanamente. Y hacía lo mismo que hacen los animales: cuando se aburren, a dormir. Una postura, a mi juicio, bien respetuosa con el medio ambiente.

La mayor parte de los humanos, no. Si pasan treinta segundos sin un estímulo, se aburren, y buscan otro. Los que hacen eso no duermen en clase, sino que incordian.

Y los profesores más críticos con nosotros mismos, los que no nos ofendemos si se nos duermen los alumnos, ni nos volvemos locos con los que incordian, pasamos mucho tiempo realizando cursos en los que aprendemos las metodologías más innovadoras para mantener la atención de los niños en el aula.

A veces me da por pensar que si cuidáramos más de nosotros mismos, los profesores seríamos personas interesantes, …

Estrategia

Los directivos de la escuelas tienen que saber a dónde llevan el proyecto que se les ha encomendando, porque no todo es igual, y no todo empieza cuando levantamos la persiona cada septiembre, ni se acaba cuando la bajamos en junio. No nos han enseñado a ser estrategas, y tenemos que serlo.

Para eso lo primero es ver. Y ver más allá. Que cuando un ciego guia a otros, mala cosa. Y la ceguera del que no quiere ver es la peor de todas. Así que tener los ojos bien abiertos es el primer requisito para dirigir competentemente una escuela. Si luego no hay luz, y no se ve, uno tiene que ensayar además la competencia de caminar en la ocuridad, pero no se para. Porque si se para, la vida le lleva por delante, y a lo mejor acaba donde no quiere estar. Ni él, ni el cole que dirige.


En eso están en el Equipo Directivo del Sagrado Corazón de Santoña. Linternas, pertrechos, los ojos bien abiertos, y a diseñar el Plan Estratégico para los próximos años.

Ánimo!!

Lo fácil y lo difícil

Jose Antonio Marina suele decir que "los niños que necesitan más amor siempre lo buscan de la forma menos cariñosa”.
A lo mejor eso está en el fondo de nuestra distinción favorita, entre niños buenos y niños "bicho", entre alumnos fáciles y alumnos difíciles. 
A los niños fáciles es fácil quererlos. A los niños difíciles, que precisamente son difíciles porque son muy vulnerables, es difícil quererlos; son incómodos, son muy irritables, son muy irritantes.
A todos nos gustan los niños fáciles y monos. También en la escuela: a todos nos gustan los alumnos brillantes. Queremos tenerlos en clase. Queremos protegerlos de los otros. Que den lustre al proyecto.  Que no se vayan a otro colegio.
Pero en la escuela son los más difíciles los que necesitan los mejores maestros.

Laredo

Cuando un grupo de profesores, y sus directores, cuidan la acogida a las personas que los visitan, multiplican por dos el bien que hacen a los niños a los que educan.

Cuando te acercas a San Vicente de Paúl, en Laredo, siempre pasa lo mismo. Que te encuentras la tortilla calentita, el café inundándolo todo con su olor, y dos docenas de sonrisas aunque sean las cinco de la tarde y los peques les hayan dejado para el arrastre.

Es lo que tiene el entusiasmo.

En Burgos, Saldaña. ¿Dónde mejor?

¿Os imagináis un Colegio desde el que, con el paisaje de fondo de las torres de la Catedral, enseñen a los niños a vivir y a convivir y a disfrutar aprendiendo, con vocación y profesionalidad de las de enmarcar? Pues eso es el Colegio La Visitación de Nuestra Señora. El Colegio "Saldaña" de toda la vida. En Burgos, claro.

El pasado miércoles iba yo hasta allá con la idea de aprovechar la visita para comer unas morcillitas en la capital gastronómica española 2013, y me encontré con cuarenta y tantos profesores empeñados, desde el primer día de clase del año nuevo, en ser mejores profesionales cada día, haciendo de cada alumno el centro de sus preocupaciones. Y con un Equipo Directivo que para sí quisiera el BBVA.

Volví a mi casa con las pilas cargadas de ilusión, y con ganas de volver.

Por las morcillas, también. Pero sobre todo, por ellos.


Carbón

Carbón, mucho carbón.

Para Wert, el primero.

Y luego, a mucha distancia...

... para los que hacen leyes para mejorar la calidad de la educación mientras dicen que se pueden impartir veinticinco horas lectivas a la semana a seres humanos.

Para los directores que piensan antes en los papeles que en las personas.

Para los maestros a los que no les guste enseñar. Y para los maestros a los que no les guste aprender.

Para los padres que exigen en el cole como en el supermercado.

Para los inspectores que van a los colegios solo a meter el dedo en el ojo.

Para los miserables que llevan droga a la puerta de las escuelas.

Para los que se dedican a esto de educar y no leen un libro en todo el año.

Para los que se dedican a esto de educar y nunca sueñan.

Para los que se pasan el día soñando y luego no dan un palo al agua.