Ir al contenido principal

High Crimes

El amor a la verdad es, seguro, uno de los valores sobre los que se asienta el proyecto educativo de nuestra escuela.

Y si no lo es, debería.

La otra noche me senté con Andoni a ver la tele. Echaban "Toda la verdad". Ya la había visto antes, pero la ví de nuevo porque no me pierdo una película de Morgan Freeman.

Ese rato de tele me sirvió para decirle a Andoni aquello de que "si se mueve como un conejo, salta como un conejo, come lo que comen los conejos... seguramente es porque es un conejo".

Pero también para decirle que un prudente proceder debería llevarnos a buscar la verdad detrás de las apariencias. 
"Toda la verdad"

Por respeto a la verdad, y por vergüenza, la triatleta bilbaina Virginia Berasategi compareció hace unas semanas delante de la gente para decir que se había dopado. Que el positivo del año pasado era verdad. Que había tomado EPO. Vaya. El primer efecto es que muchos mirarán con sospecha toda su carrera de triatleta. Y ella lo sabe. Hipotecó su brillantísimo pasado (tres veces campeona de Europa de Triatlón, y una vez campeona del Mundo) para tener un futuro en el que mirar de cara a las personas.

Seguramente, porque sabe que la verdad está cargada de futuro, aunque nos condene a mirar nuestro pasado con vergüenza, mucha, algunos, menos, otros.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Educar en la realidad

Yo llevaba un año tomado notas y ordenando ideas para escribir un libro. Tendría que hablar de la escuela y la realidad. Partía de mi constatación de que muchas escuelas viven a espaldas de lo que pasa más allá de sus paredes. Y de que, en consecuencia, muchos alumnos viven la vida como sin interés por la vida.

Y resultó que el libro ya lo había escrito Catherine L´Ecuyer. Ese trabajo que me ahorro, pensé. A otra cosa.

A lo largo del libro nos lleva varias veces a Platón, que dijo que fácilmente podemos perdonar a un niño por tener miedo a la oscuridad; la tragedia verdadera de la vida se da cuando los hombres tienen miedo a la luz.

"Educar en la realidad" es no tener miedo a la luz.

Esto es, primero, educar desde lo que pasa a nuestro alrededor. Para poder acontecer. Y no ser solo espectadores de lo que acontece.

Segundo, educar poniendo a los niños delante de la belleza. Se sorprenderán. Y aprenderán.

Y tercero, educar con realismo. No pidiendo a los niños que hagan lo qu…

Lo innovador, maestros verdaderos

Suele decir Fernando González Lucini que la escuela está para humanizar. Y algunos piensan que vaya cosa, que uno se hace humano por el contacto con otros humanos, en casa y en la calle, en el equipo y en la pandilla, con los primos y con los amigos. Y que la escuela está para enseñar cosas. Ay!

Leo a Catherine L´Ecuyer que solo es humana una educación que proporciona suficientes oportunidades de experiencias interpersonales. Que cuando no hay recuerdos de experiencias interpersonales verdaderas, hay un déficit de humanidad. Y entonces la pregunta es: ¿la escuela contribuye al déficit o ayuda a superarlo?

Para responder a esa pregunta, L´Ecuyer da una pista que merece la pena seguir: es imprescindible que los padres y los maestros entiendan el sentido verdadero de su papel en la educación de los niños: "abrazar, interpretar la realidad con la mirada, contar historias reales, otras ficticias, acoger, redimensionar un problema emocional, corregir un defecto con cariño, ayudar a des…

¿Fuera o dentro? ¿Dónde empieza el aprendizaje?

Tumbado en la cuna, con unos meses de edad, sus ojillos se movían inquietos de un lado a otro. Su madre, inclinada sobre él, le iba mostrando, una tras otra, láminas con dibujos a la vez que decía en voz alta y clara la palabra del objeto o del animal representado en la lámina: vaca, casa, caballo, coche... Y cuando se acababan las láminas, vuelta a empezar: vaca, casa, caballo, coche...

Estaba convencida de que recibir muchos estímulos externos - cuanto antes, y más, mejor - contribuiría a que el niño fuera más inteligente.

Estaba convencida, también, aunque no había pensado nunca en ello, de que el proceso de aprendizaje se iniciaba fuera de la persona.

Y no es así. Los niños llevan de serie un motor interno que les ayuda a descubrir so-los. ¿Sabéis cual es? El asombro.

(Lee a Catherine L´Ecuyer, "Educar en el asombro")