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Mostrando entradas de octubre, 2009

siguiendo con la autoridad

La autoridad, ¿es una competencia técnica, de esas que se aprenden en un curso, o humana, de esas que que se adquieren viviendo el proceso de aprendizaje con la intensidad de quien se siente vocacionado a llegar a ser aquello para lo que estudia?

¿Te la tienen que dar o te la tienes que currar? ¿Se compra o naces con ella?

¿Es lo de Esperanza Aguirre, que crea gestoras en los pueblos de Madrid en que los dirigentes de su partido elegidos por los militantes no dan la talla, o puede ser que alguien tenga tanta que no le sea necesario tomar medidas?

Para que un profesor ejerza la autoridad, ¿le tienen que poner una tarima o tiene que construirla él?

La tarima, ¿tiene que ser de madera o puede estar hecha de equilibrio emocional y habilidad para la gestión del conflicto?

Para hacerla crecer, la autoridad, ¿conviene que nos llamen de usted o conviene que nos cuidemos, para que nos vean tan guapos (como personas), tan altos (en dignidad), tan dignos de respeto (porque les respetamos a ellos…

Gabilondo y la autoridad

Dice el ministro Gabilondo, en una entrevista a La Vanguardia, que lo de la autoridad podría reforzarse desde fuera, sí, pero que es algo que tiene que ver con el talante de cada profesor. Que a ver por qué, si no, en el mismo Colegio hay profesores con problemas para imponer su autoridad en el aula y profesores que no tienen ninguno.

A mi me parece una pregunta pertinente.

Y una llamada de atención, otra, a las competencias e incompetencias propias del profesor de Secundaria.

Familia y escuela: expectativas

Hace unos días hablábamos de cómo el paradigma del profesor de secundaria apunta hacia una persona competente para mantener relaciones empáticas con padres y con madres.

Hoy Sofía socializa unas lineas que ha encontrado en la revista Mente Sana, y que ajusta bastante las expectativas que la familia pone en el Colegio y el Colegio en la familia.

Que son muy útiles para pensar en este comienzo de curso, y para preparar las reuniones con padres (si no hubieran sido ayer, claro)

¿de verdad necesitan ser escuchados?

Ando embarcado con unas compañeras en la aventura de crear un espacio en el Colegio donde los adolescentes puedan comunicarse de una manera diferente. La premisa de la que partimos es que los chavales sienten la necesidad de ser escuchados. Y este artículo que comparto con vosotros y con vosotras ha sembrado en mi ciertas dudas. ¿Será verdad que el desarrollo personal, el crecimiento, se ha convertido para los adolescentes, gracias al Tuenti y al Facebook, en un "crucero de masas"?