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maria y la exigencia

Una asignatura maria es la que se aprueba por debajo de la pata.

Hay asignaturas maria que lo son en todos los sitios, de manera que si la suspende, un alumno se convierte en un marciano. Y otras que lo son según dónde. En estos casos se dice, por ejemplo, en el Instituto Agapito Cienfuegos de Leganés, Sociales de 4º es una maría.

Hay centros que convierten sus asignaturas en marias y luego culpan al sistema, que no da más de 35 horas para impartirla. Lo más fácil, para los colegios, y para la birria de programas de configuración de horarios que tenemos, es organizarla sobre la base de una hora a la semana. Pero también se puede organizar en 7 días, a razón de cinco horas al día. A lo mejor alguno de vosotros ha hecho un curso inolvidable, fantástico, de lo que sea, de cinco días a razón de siete horas al día, que son 35. ¿Lo llamaríais maria?

También hay profesores que convierten sus asignaturas en maría porque, duren 35, 70 o 105 horas al año, no exigen nada, y los alumnos la aprueban sin esfuerzo. Y sin aprender nada, que es lo malo.

Así que con un poquito de organización y con otro poquito de exigencia y de cariño al propio trabajo, acabamos con las maria y convertimos a todas las materias en sonsoles o en lucianas.

Bueno, luego también está María, que cuida de mi casa y de mis hijos y que me llama señor, que es de Rusia y que no entiende por qué se llama maria a la asignatura, y no loli, o ivanna.

Comentarios

  1. Y por qué las que respondían sin complejos a "Maruja", cuando alguien las llamaba, acompañan ahora su respuesta con un: "pero yo trabajo, eh?; que quede claro!"; como si cuidar de ocho niños -quienes se llaman Maruja hoy, han parido varias veces-, hacer la comida, planchar..., fuera tocar la gaita.

    ¿Y lo de "estoy sin blanca"??? ¡Cómo si una pudiera llegar a todo! -hay mucha gente, que ni conozco!-. Y es que esto del uso y desuso de las palabras..., hace a veces auténticas barrabasadas, que luego la RAE, arregla como puede.

    Y sobre las "marías", volvemos a lo de siempre: el secreto está "en la salsa" -léase, en quien la imparta-. Saber llevar con dignidad ser profesor de algo que en sí no sea una materia de las que toda la vida se han considerado difíciles, es un arte; como tantas otras cosas.

    Dí que para "contrrrestar", está también ese profesor, que por un sentido de la dignidad mal entendido, convierte su asignatura en ese muro insalvable con el que el 90% del alumnado topa, y así se pasea seguro por los pasillos del colegio o de la facultad correspondiente: son los que hacen dificil lo facil e imposible lo dificil. No sé con quien me quedo.

    Encontrar el punto a esto de ayudar a aprender, tiene su qué. Yo todavía no lo he logrado, ¡y ya son unos años...!

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