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Hijos del fútbol

Creo que, en lo que se refiere a la última etapa de su corta vida, mi hijo ha aprendido más jugando al fútbol que estudiando. En el equipo que en el instituto. Que su inteligencia espacial tiene más que ver con tirar un pase al hueco por el que iba a aparecer el extremo que con la Educación Plástica y Visual. Que su inteligencia interpersonal tiene más que ver con ser capitán del equipo y tener que tirar de él en el campo que con ser delegado de clase, y por tanto, el que hace algunos recados, porque para eso están los delegados en la ESO. Que su inteligencia intrapersonal ha madurado más yendo de la titularidad al banquillo que con la capacidad para reflexionar que le inculcaron en clase. Que del trabajo en equipo sabe más por tener que defender todos, y todos bien, muriendo en el campo, un empate en inferioridad los últimos diez minutos, que por presentar un trabajo del tema 10 en el que nos repartimos las páginas, cuatro cada uno.

No sé si es un éxito del fútbol o un fracaso de la escuela. O mío.




En esto pienso después de leer "Hijos del Fútbol", de Galder Reguera.

Hijos del fútbol es una reflexión sobre la vida alimentada por la paternidad. La historia de Galder y Oihan, tomando como centro lo que en el centro está: una inexplicable pasión por el Athletic Club.

Somos de Bilbao. Galder y Oihan. Pedro y Xavi.

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