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La habilidad de no saber

Eso se lo preguntas a tu profesor, me contestaba mi padre cuando le preguntaba algo que él no sabía. Según aquella manera de entender las cosas, un profesor era uno que sabe.

En esa ilusión hemos vivido muchos profesores muchos años. Y la verdad es que a algunos nos ha generado buenas frustraciones y algunos ridículos. Nos frustraba ver que lo que sabíamos no nos daba para que los alumnos lo entendieran, o aprobaran (algunos eludían la frustración culpando a la falta de estudio de los otros). Y hacíamos el ridículo cuando los demás nos ponían cara a cara con nuestra ignorancia, como cuando un padre nos decía, con malas formas, a lo mejor, aquello de "tú de Matemáticas sabrás mucho, pero no sabes nada del mundo en el que viven los alumnos de los que eres tutor"-.

Conocer personalmente y escuchar a Coral López y a Carmen Valls nos ha reconciliado a muchos con nuestra limitación: no sabemos tanto como nos imaginábamos que teníamos que saber.




No sabemos y no pasa nada. Nada que no se pueda reparar con reconocimiento de la limitación, esfuerzo, estudio y dedicación.

No sabemos y no nos gusta no saber. Y de esa incomodidad nacen las ganas de aprender: de ir más al cine, de leer más libros y periódicos, de reflexionar y de escribir.

Todo lo cual es un plan estupendo para el curso que empieza.

A por ello.


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