Ir al contenido principal

Un "Banco de España" para la Educación

La OCDE sigue produciendo. Según su último informe sobre el estado de la educación en el mundo, los españoles hemos dado el salto definitivo: ya somos más los que hemos estudiado post-obligatoria - bachillerato, FP de grado medio- de los que no. De cada diez, 5,1, frente a 4,9.

De este dato, y de otros, caben lecturas estúpidas o simplemente simples. Es lo que hacen los periódicos estos dias. Y yo, para no ser menos, que pienso que no está mal el dato, porque cuando acabas de estudiar por obligación estás tan cansado que el cuerpo te pide un año sabático.

Otros, como Jose Antonio Marina, proponen preguntas importantes. estas son las que plantea hoy desde las páginas del ABC:


CRITERIOS EDUCATIVOS, NO POLÍTICOS


Jueves, 10-09-09

Las estadísticas de fenómenos complejos, como la educación, permiten lecturas contradictorias. Todos encuentran datos a su favor. Por ello, les recomiendo que no se fíen nunca de los titulares. Ejemplo al canto. ¿Qué dice la OCDE? Que la tasa de alumnos españoles que no cursa la enseñanza postobligatoria (Bachillerato y Formación Profesional) es más alta que en el resto de Europa, excluido Portugal. Eso es malo. Sin embargo, nuestra tasa de universitarios es superior a la media europea. ¿Esto es un éxito o un fracaso? Además, una cosa es no continuar los estudios y otra fracasar en la educación obligatoria.

Este aspecto, que es el que más me interesa, se desdobla en dos: la calidad de los que aprueban, y el número de los que no consiguen aprobar. La calidad la miden, a su manera, los informes Pisa y los resultados son mediocres. El número de los que reciben el Certificado de Garantía Social, que reconoce que han estado escolarizados el número legal de años pero que no han alcanzado el nivel exigido, es extremadamente significativo y yo, tal vez por ineptitud, no he conseguido conocerlo.

La complejidad de la educación facilita las simplificaciones ideológicas, por eso el núcleo de un utópico Pacto de Estado debería sea la constitución de un organismo independiente, que ejerciera en las políticas educativas un papel semejante al que el Banco de España ejerce en las políticas monetarias. Que se basara sólo en criterios educativos y no políticos. Que se ganara la confianza de los ciudadanos por su rigor y profesionalidad. ¿Por qué no lo pensamos?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

Pasó a la historia el tiempo en el que el maestro se ganaba la autoridad con lo que sabía. De matemáticas o de lo que fuera.

Y ha llegado  el tiempo en el que maestro se gana la autoridad con lo que escucha. A las personas y a lo que hacen las personas.

El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

Ahora toca aprender el silencio,  -el de Thomas Hood, aquel en el que ningún sonido puede ser, el mismo que interpretó Nyman en "El Piano"-. Toca aprender el "no saber" y el respeto al espacio del otro, sea niño, madre o compañero.

Yo aprendí a escuchar de mi padre, quien comprendía la autoridad de los espacios de silencio creados cuando escuchamos con todo el corazón puesto en prestar atención. Mi padre tenía una postura para escuch…

Nos educaron unos enfermos

Estudié la EGB entre la Escuela Parroquial de San Vicente Mártir, en Bilbao, y los Salesianos de Deusto. La mitad en un sitio y la otra mitad en el otro. Entre septiembre de 1970 y junio de 1978.

Muchos de los que me educaron eran unos enfermos.

Me dieron hostias como panes. Aunque muchas menos que a mis compañeros que iban mal en los estudios, o que no estudiaban.

Golpear no formaba parte de las rutinas diarias. Golpear era el sistema que empleaban. Y quienes enseñaban y aprendían (?) allá, lo integraban. Aquellos, como necesario. Estos, como normal.

Luego blanqueé aquellas barbaridades. Para subrayar la tesis de que los padres y madres, ahora, protegen en exceso a los hijos, recurrí a aquello de que "antes, si venías diciendo que te había pegado el profesor, tu padre te pegaba otra vez". Siento vergüenza por la pobreza del argumento, por las veces que lo he utilizado y por las veces que lo he escuchado sin rebatirlo.

No sé si es verdad que olvidamos lo que nos hace daño re…

Las creencias, o el mar congelado que tenemos dentro

Los profesores tienen que leer. Leer mucho. Miles de páginas al año. De libros y de revistas y de periódicos. Si quieren enseñar el mundo, claro. Si no, basta con que lean los exámenes de sus alumnos y los e-mails del correo interno del Colegio.

Yo animo a leer, a ser posible, páginas que contengan ideas diferentes a las de uno.

Primero, porque los profesores son los que tienen que enseñar a cuestionar las creencias, y conviene empezar por uno mismo.

Y segundo, para poder pensar. Pensar es eso tan saludable que retrasa el envejecimiento mental y a la vez te aleja de los extremos, donde habitan los que piensan poco, o piensan solo de lo suyo.

Steiner (Lenguaje y silencio: Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano, Barcelona, Gedisa, 2013) cita a Kafka: "si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera nec…