Ir al contenido principal

de usted

"Si me vas a tratar de usted, mal empezamos", le espetaba un padre maleducado a la tutora de su hijo.

Anda Elvira Lindo últimamente escribiendo sobre educación con gracejo, el suyo natural, y pertinencia. Y metiendo ahora el dedo en el ojo a quienes piensan que el "usted" encierra un autoritarísmo peligroso, retrógrado, franquista y todo eso.

A ver si hay suerte y se lo lee el padre ese.



ELVIRA LINDO

El usted

El País, 23/09/2009

Los que abominan del "usted" por considerarlo carca no se acuerdan de aquella España popular en la que el "usted" se usaba con gracia y respeto. En Madrid, ciudad en la que el pueblo hablaba con cómica solemnidad, "señor" y "señora" se anteponían al nombre propio con gran desparpajo para darle categoría a la portera o al panadero. "La señá Lupe", "el señor Fidel". Ahora el "usted" parece tristemente perdido en la jerga zarzuelera. Hoy el "usted" da miedo. Tanto miedo da que la Comunidad de Madrid, que ha anunciado el propósito de elevar al profesorado al rango de autoridad pública, nos tranquiliza enseguida diciéndonos que eso no significará la vuelta del "usted". Asombra que nos parezca normal que vayan antes las medidas coercitivas que las de simple trato, que forman parte de esa pedagogía cotidiana que previene contra la brutalidad.

El debate educativo en España padece el mismo envenenamiento que casi cualquier asunto que precise un consenso social. Cada vez que se lee una columna o un editorial sobre la educación el periodista se cura en salud y pierde tres líneas aclarando que defender la autoridad no significa añorar el sistema represivo franquista. Qué pereza. El caso es que basta con visitar los liceos franceses para comprobar cómo los escolares se dirigen a sus maestros como Madame y Monsieur; en ese trato, contra lo que muchos españoles pudieran pensar, no hay una distancia antipática, sino cordialidad y respeto.

Perderemos el usted, a pesar de la avalancha de latinoamericanos que a diario nos lo regalan, lo perderán ellos para integrarse (como decía Rosa Montero), o, quién sabe, cabe la posibilidad de que en el futuro se imponga una vuelta a la delicadeza en el trato, incluso en el periodismo, donde yo lo echo de menos hasta en las entrevistas, que cada vez me parecen más charletas entre coleguillas.

Comentarios

  1. La verdad es que el respeto y la cercanía, nada tienen que ver con el "usted" o el "tú". Confieso, que soy más del "tú" que del "usted"; pero simplemente porque me sale natural, sin forzarme. Sin embargo, al ver la película "La clase", el "señor" sonaba bien y en absoluto alejaba.
    Quizás la clave esté en no forzar; en no jugar a inventar o reinventar lo que hoy no sale tan espontáneo como ocurría hace años. Tan fuera de lugar pueden estar un "tú" como un "usted", y tan en su sitio ambos. Sentido común, simple y llanamente, como casi todo en la vida.
    Ahora bien, perder los casticismos, los giros propios de este o aquel lugar, ¡eso nunca!
    El día que "la Señá Lupe","D.Ceferino",
    "Cuídese papito", dejen de estar entre nosotros, "nos acompañará" su pérdida, y será toda una pena.
    ¡Que ustedes lo pasen bien!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Educar en la realidad

Yo llevaba un año tomado notas y ordenando ideas para escribir un libro. Tendría que hablar de la escuela y la realidad. Partía de mi constatación de que muchas escuelas viven a espaldas de lo que pasa más allá de sus paredes. Y de que, en consecuencia, muchos alumnos viven la vida como sin interés por la vida.

Y resultó que el libro ya lo había escrito Catherine L´Ecuyer. Ese trabajo que me ahorro, pensé. A otra cosa.

A lo largo del libro nos lleva varias veces a Platón, que dijo que fácilmente podemos perdonar a un niño por tener miedo a la oscuridad; la tragedia verdadera de la vida se da cuando los hombres tienen miedo a la luz.

"Educar en la realidad" es no tener miedo a la luz.

Esto es, primero, educar desde lo que pasa a nuestro alrededor. Para poder acontecer. Y no ser solo espectadores de lo que acontece.

Segundo, educar poniendo a los niños delante de la belleza. Se sorprenderán. Y aprenderán.

Y tercero, educar con realismo. No pidiendo a los niños que hagan lo qu…

Lo innovador, maestros verdaderos

Suele decir Fernando González Lucini que la escuela está para humanizar. Y algunos piensan que vaya cosa, que uno se hace humano por el contacto con otros humanos, en casa y en la calle, en el equipo y en la pandilla, con los primos y con los amigos. Y que la escuela está para enseñar cosas. Ay!

Leo a Catherine L´Ecuyer que solo es humana una educación que proporciona suficientes oportunidades de experiencias interpersonales. Que cuando no hay recuerdos de experiencias interpersonales verdaderas, hay un déficit de humanidad. Y entonces la pregunta es: ¿la escuela contribuye al déficit o ayuda a superarlo?

Para responder a esa pregunta, L´Ecuyer da una pista que merece la pena seguir: es imprescindible que los padres y los maestros entiendan el sentido verdadero de su papel en la educación de los niños: "abrazar, interpretar la realidad con la mirada, contar historias reales, otras ficticias, acoger, redimensionar un problema emocional, corregir un defecto con cariño, ayudar a des…

El reconocimiento a los maestros

Una vez mi hijo se presentó a una carrera infantil popular. Ganó, y le dieron un premio. Y al que llegó segundo, otro premio, igual, y al que llegó tercero, también, y al cuarto, y al quinto, y al vigesimosegundo, y a todos. El mismo regalo a todos. Mi hijo se fue a casa con cara de no entender muy bien el asunto.

Entre las estupideces que he oído estos días en las tertulias de la Radio comentando el Informe Pisa, hubo una que me llamó especialmente la atención. Era la de un señor que decía que el problema de la educación en España estribaba en que no se reconocía el trabajo de los profesores.

Si la profesión docente tuviera un mayor reconocimiento social, nos iría mejor, sin duda. Nos iría mejor a los profesores, pero sobre todo, le iría mejor a la educación y a todos los que educan, que somos todos.

Pero como se lleven el reconocimiento, y digan que con él se premia su trabajo de tantos años, los profesores que se esconden detrás del programa, mal. Los profesores que van a su bola, …