Ir al contenido principal

Podemos cambiarlo todo

Fue una suerte compartir una hora de trabajo en Santoña con Gloria Sagasti, cuentacuentos, ciudadana del mundo, de origen vasco, animadora de la lectura en las Bibliotecas de Gijón, y a la que conocí en León.

Como siempre me voy detrás de las personas que tienen historias que contar, la seguí, y entre risas contó lo que le ocurrió a aquellas dos ranas que vivían en la granja. Hay que irse de aquí como sea, decía una a la otra, yo me ahogo en este cuchitril. Y después de meses de dar la murga, la convenció, y se fueron las dos ranas, saltando la valla, y dando con su cuerpo entero en un barreño lleno de leche que había en la puerta.

La madre que me parió, gritaba la rana osada. Meses para convencer a esta rana conformista y vamos a ir a morir en el minuto uno del sueño de la libertad. Efectivamente, la rana que estaba a gusto en la granja se ahogó (las ranas saltan, no nadan), pero la otra empezó a mover sus ancas mientras decía que ni hablar, que no había saltado la valla para morir a la puerta de la granja, ni hablar, no y no, y venga a mover las patas, las ancas, las manos, los brazos y todo lo que tuviera pinta de extremidad y se moviera, hasta que convirtió la leche en mantequilla y se sentó encima, triunfante, a disfrutar de los primeros minutos de la vida nueva que estrenaba.

Todos los que oíamos a Gloria éramos directivos de la escuela cristiana, y sonreíamos tristes recordando el momento del curso en el que dejamos de mover las patas.

No sabíamos que moviéndolas hasta el final podíamos cambiarlo todo.

Gracias, Gloria!!

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

En Burgos, Saldaña. ¿Dónde mejor?

¿Os imagináis un Colegio desde el que, con el paisaje de fondo de las torres de la Catedral, enseñen a los niños a vivir y a convivir y a disfrutar aprendiendo, con vocación y profesionalidad de las de enmarcar? Pues eso es el Colegio La Visitación de Nuestra Señora. El Colegio "Saldaña" de toda la vida. En Burgos, claro. El pasado miércoles iba yo hasta allá con la idea de aprovechar la visita para comer unas morcillitas en la capital gastronómica española 2013, y me encontré con cuarenta y tantos profesores empeñados, desde el primer día de clase del año nuevo, en ser mejores profesionales cada día, haciendo de cada alumno el centro de sus preocupaciones. Y con un Equipo Directivo que para sí quisiera el BBVA. Volví a mi casa con las pilas cargadas de ilusión, y con ganas de volver. Por las morcillas, también. Pero sobre todo, por ellos.

siguiendo con lo del éxito personal...

Es la jugada clave de la final. Casillas le para a Robben un balón imposible. Os traigo esta imagen, estos cuatro segundos de vida de tanta gente porque, a mi juicio, resumen todo lo que se necesita para triunfar, para ser feliz, para tener éxito, llamadlo como queráis. ¿Por qué gana Casillas a Robben?: 1) porque está bien colocado. Porque las cosas que le pasan le pillan en su sitio. 2) porque hace bien todo lo que está en tu mano: esperar a que llegue este torpedo naranja, pensar en que le conozco y sé lo que puede intentar, tomar una decisión sobre lo que hacer, tirarse hacia la izquierda para que tire a la derecha, estirar la pierna,... 3) Y tener suerte. Eso es el éxito: estar donde tienes que estar, hacer bien todo lo que puedes hacer, y tener suerte. ¿No?

"No sé"

Reconocer la  ignorancia está en la base de la revolución científica. Gracias a eso el mundo ha cambiado en los últimos 500 años más de lo que cambió en los 10000 anteriores. "No sé". Esas son las palabras mágicas. Si a ellas les siguen estas otras: "y quiero saber", entonces se activa en las personas algo que les lleva a buscar. Y así crecemos. La cosa no tiene más misterio. Hay personas que se pasan toda la vida buscando, y aunque tienen la sensación de que no han encontrado lo que buscaban, en el buscar se han convertido en gigantes. Hay personas, en cambio, que creen que saben todo lo que tienen que saber. Diría más: hay personas que creen que lo saben todo. Igual que si hubiesen nacido hace 600 años. Y no buscan. Qué mal. ¿Y sabéis qué es lo peor? Que algunas de esas personas trabajan en la escuela.