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have you ever seen the rain?

Algunas personas dicen que después de la tempestad viene la calma.

Otras, que es al revés, que es la calma la que precede a la tempestad.

Óscar, mi compañero en el departamento de Sociales, era de los segundos:

- Qué bonito día hace hoy, le decía yo cuando entraba al despacho a las ocho de la mañana.

- Sí, ya verás qué pronto entra uno por esta puerta y lo jode.

En cualquier caso, esas dos maneras de referirse a las cosas buenas o malas que nos pasan apuntan a la sucesión cronológica, ahora lo bueno, luego lo malo.

Para mí, las cosas nunca han sido así. Mis días, también mis días en el Colegio, o, mejor dicho, mis días, por el hecho de ser profesor, se parecen más a la lluvia en días de sol. Lo bueno y lo malo, todo junto.

Y por ser así, lo que necesitamos para no mojarnos por sorpresa, o para mojarnos sin resfriarnos, sin perder la capacidad de disfrutar de la belleza incomparable de la luz del sol y el agua viviendo juntas, nos convierte en seres poderosos.

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