Ir al contenido principal

¿Hay que pagar a los profesores en función de los resultados que consiguen?

¿Que si tienen que cobrar lo mismo los profesores malos que los profesores buenos? Claro que no, pero la misma pregunta encierra ya una afirmación tabú: hay profesores malos.

Los hay. Como hay fontaneros chapuceros y economistas que no aciertan una. Lo que pasa es que muchos profesores se han apuntado a caminar en su día a día en la escuela detrás que una pancarta en la que pone "yo soy un profesional, y ni los alumnos ni los padres ni los inspectores pueden decirme cómo tengo que hacer mi trabajo". Y algunos de ellos no reparan en que no lo están haciendo bien.

¿Que si tienen que cobrar los profesores en función de los resultados? Claro que si, pero a ver qué entendemos por resultado.

Como vivimos enredados en cifras de éxito o fracaso escolar, que es lo que hace bueno o malo el sistema, el resultado bueno es que aprueben, y el resultado excelente es que aprueben con nota. Y si ellos aprueban sabiendo, el profesor recibe una remuneración atendiendo a su alta productividad.

La pena es que, al entenderlo así, reducimos el papel de la escuela, otra vez, al de explicar el curriculo. Y yo creo que, además, o por encima del curriculo, la escuela está para cambiar el mundo. Y los profesores, para soplar las ascuas del corazón de los niños y jóvenes.

Y si es así, los profesores con mejores resultados son aquellos que más ganas de aprender despiertan en los alumnos, los que abren más su campo de visión, los que enseñan a mirar. Pero a ver quién el guapo que mide lo uno y lo otro.

Y los profesores con resultados excelentes, aquellos que salvan vidas.

Estos, ni con todo el oro del mundo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mimarnos

Llevo años pidiendo a los profesores que no confundan el Claustro con la cuadrilla de amigos. Y también, que es necesario tener un amigo, o una amiga, entre los compañeros de trabajo.

Nos sobran malas leches y nos faltan conversaciones, a los profesionales, en las escuelas. ¿Para qué tenemos máquinas de café, en las salas de profes, si no es para hablar, de lo nuestro?


Nos falta la costumbre de cuidarnos. Los unos a los otros. Que "aprender a mimarse entre humanos debería ser una asignatura obligatoria, especialmente entre los que se dedican a actividades de alto riesgo emocional, como la política". Es lo que dice Joan Coscubiela recordando a su grupo parlamentario, en la página 201 de "Empantanados", publicado en Peninsula (Barcelona 2018).

Y como la escuela, digo yo.



Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

Pasó a la historia el tiempo en el que el maestro se ganaba la autoridad con lo que sabía. De matemáticas o de lo que fuera.

Y ha llegado  el tiempo en el que maestro se gana la autoridad con lo que escucha. A las personas y a lo que hacen las personas.

El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

Ahora toca aprender el silencio,  -el de Thomas Hood, aquel en el que ningún sonido puede ser, el mismo que interpretó Nyman en "El Piano"-. Toca aprender el "no saber" y el respeto al espacio del otro, sea niño, madre o compañero.

Yo aprendí a escuchar de mi padre, quien comprendía la autoridad de los espacios de silencio creados cuando escuchamos con todo el corazón puesto en prestar atención. Mi padre tenía una postura para escuch…

El primer día

El primer día de una persona en su nuevo trabajo suele venir precedido de una noche sin dormir y de muchos nervios en el camino. Nunca se sabe.

- Soy el nuevo.

Dije a la persona que atendía el teléfono en Recepción el 1 de septiembre del año en el que entré al Colegio. Los unos de septiembre en los Colegios son unos días imposibles, así que me dedicó el tiempo justo de acompañarme a un recibidor.  Tenía que seguir atendiendo el teléfono. La directora me dedicó unos minutos, y después pasé la mañana buscándome la vida.

Cada uno tenemos nuestra historia, pero las de los maestros los unos de septiembre suele parecerse a esta.



Podría ser diferente. Y sería mejor.

Daniel Coyne ("Cuando las arañas tejen juntas pueden atar a un león", Conecta, Barcelona 2018, pag.191) lo ilustra con este ejemplo de alguien a quien contrata Pixar, sea como director, como camarero en la cafetería o para trabajar en administración:

"el primer día se hace pasar a esa persona y a algunos otros novat…