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El sitio de los maestros

¿Cuál es el sitio del profesor en el Colegio? ¿El aula, el patio o la sala de profesores, o todos? ¿Y el del director (que, esté donde esté, y a juicio de muchos, "nunca está en su sitio")? ¿ No creéis que, más que en su despacho, el director debería estar en el aula, con otros profesores, o en el Ayuntamiento, o en la empresa de tornillos de enfrente de la escuela?

Pues si contestar a esto es difícil, más aún contestar a la pregunta por el lugar de los profesionales de la docencia en la sociedad. He leído que, para algunos, los maestros tienen que ser profesionales "de vanguardia".

Supongo que todo el mundo entiende lo que eso significa. Estar delante, abrir caminos, decir por dónde hay que ir (la cosa es a dónde).

...

Pienso en el fútbol (después de jugar un partido de Champions siendo del Athletic a ver en qué voy a pensar), y los que juegan en vanguardia son los delanteros. Los que meten goles. Hacen tanta falta que por ellos, en el fútbol de hoy, se pagan millonadas. Pero es claro que para ganar hacen falta, además de buenos delanteros, buenos porteros, buenos defensas y buenos medios.

En la escuela también.

No todos los docentes somos profesionales de vanguardia, ni mucho menos. Pero en las escuelas cabemos todos y todos somos importantes. Los porteros (ese maestro que saca una mano milagrosa para evitar un gol cantado, o que tiene recursos para salir airoso de situaciones límite), los defensas (ese maestro especialmente dotado para el trato con padres agresivos, o invasivos), los medios (ese maestro que hace que los demás sean mejores maestros) y los profesionales de vanguardia, esos también.

Nuestras escuelas están llenas de profesores mayores y jóvenes, tecnológicos y de tiza, de maestros que tienen vocación y de los que que están en la escuela porque no pudieron cumplir sus sueños. Tarea de los directores es hacer con ellos un equipo que defienda y que ataque, cada uno en su sitio, el sitio del docente en la escuela.

Comentarios

  1. Gracias Pedro:

    A veces se cae en la tentación malsana, cuando se peinan unas cuantas canas ya, de que en este mundo de las aulas se empieza a estar de más. Luego, te calmas, coges perspectiva y te dices: a lo mejor todavía me queda algo por decir. Leerte me ratifica en esto último. Sí, yo también creo que cabemos todos. Hasta el que ha llegado por no cumplir sus sueños se puede enganchar.

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