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La importancia de no convertir una buena noticia en una mala noticia

Si eres director de un colegio y tienes una buena noticia que dar a un grupo de padres y madres, haz todo lo posible por no convertirla en una mala noticia en el momento de comunicarla.

Supongamos que cada uno de sus hijos va a disponer de un ordenador portátil a partir del curso que viene. Entonces empiezas explicando que los profesores, formados y capacitados para ello, en equipo, apuestan de manera decidida por trabajar en un entorno digital, y que sus hijos van a tener la suerte de aprender así a partir de ese momento.

También les dices que comprar el ordenador va a ser un tres por ciento, o lo que sea, más barato que los libros de texto que ya no van a necesitar.

Todo lo que no vaya en esa dirección te garantiza un buen puñado de quebraderos de cabeza. Tan innecesarios como gastar tres minutos en explicar que el dispositivo solo tarda cuatro segundos en encenderse.

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Mimarnos

Llevo años pidiendo a los profesores que no confundan el Claustro con la cuadrilla de amigos. Y también, que es necesario tener un amigo, o una amiga, entre los compañeros de trabajo.

Nos sobran malas leches y nos faltan conversaciones, a los profesionales, en las escuelas. ¿Para qué tenemos máquinas de café, en las salas de profes, si no es para hablar, de lo nuestro?


Nos falta la costumbre de cuidarnos. Los unos a los otros. Que "aprender a mimarse entre humanos debería ser una asignatura obligatoria, especialmente entre los que se dedican a actividades de alto riesgo emocional, como la política". Es lo que dice Joan Coscubiela recordando a su grupo parlamentario, en la página 201 de "Empantanados", publicado en Peninsula (Barcelona 2018).

Y como la escuela, digo yo.



Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

Pasó a la historia el tiempo en el que el maestro se ganaba la autoridad con lo que sabía. De matemáticas o de lo que fuera.

Y ha llegado  el tiempo en el que maestro se gana la autoridad con lo que escucha. A las personas y a lo que hacen las personas.

El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

Ahora toca aprender el silencio,  -el de Thomas Hood, aquel en el que ningún sonido puede ser, el mismo que interpretó Nyman en "El Piano"-. Toca aprender el "no saber" y el respeto al espacio del otro, sea niño, madre o compañero.

Yo aprendí a escuchar de mi padre, quien comprendía la autoridad de los espacios de silencio creados cuando escuchamos con todo el corazón puesto en prestar atención. Mi padre tenía una postura para escuch…

El primer día

El primer día de una persona en su nuevo trabajo suele venir precedido de una noche sin dormir y de muchos nervios en el camino. Nunca se sabe.

- Soy el nuevo.

Dije a la persona que atendía el teléfono en Recepción el 1 de septiembre del año en el que entré al Colegio. Los unos de septiembre en los Colegios son unos días imposibles, así que me dedicó el tiempo justo de acompañarme a un recibidor.  Tenía que seguir atendiendo el teléfono. La directora me dedicó unos minutos, y después pasé la mañana buscándome la vida.

Cada uno tenemos nuestra historia, pero las de los maestros los unos de septiembre suele parecerse a esta.



Podría ser diferente. Y sería mejor.

Daniel Coyne ("Cuando las arañas tejen juntas pueden atar a un león", Conecta, Barcelona 2018, pag.191) lo ilustra con este ejemplo de alguien a quien contrata Pixar, sea como director, como camarero en la cafetería o para trabajar en administración:

"el primer día se hace pasar a esa persona y a algunos otros novat…