Ir al contenido principal

profesores que estudian para cuidar su sensibilidad

Llevo tiempo diciendo que hay que hacer hueco a la sensibilidad. Que no puedo entender a un maestro en nuestras escuelas que no se empeñe en educar su mirada para poder ver lo que pasa y a quien pasa. Esteve decía que para construir una buena enseñanza hay que preocuparse por vincular pensamiento (ya alguna vez me habréis oido decir que un maestro es uno que piensa) y sentimiento. "Nunca encontré - señalaba - una mejor definición de Magisterio: dedicar la propia vida a pensar y a sentir y a hacer pensar y sentir".

Todos sabemos ver, pero no todos vemos las mismas cosas. Para percibir lo que pasa a nuestro alrededor, además, hay que poder ver. Hace falta soltar lastre de la agenda y limpiar la cabeza igual que nos quitamos las legañas, por las mañanas.

Y hace falta saber el nombre de las cosas, también. Dice esta mañana Gabilondo en su blog que una forma de desatención consiste en no ver no porque se carezca de sensibilidad, sino porque no se tiene el concepto adecuado: "Nietzsche nos recuerda que sin la noción de elefante no veremos elefantes. Algunos dicen no ver por parte alguna que haya personas excluidas". Y otros no ven a alumnos que vienen a clase marcados, ni a compañeros que llegan hundidos a la sala de profesores.

"Por eso es educativo, para ver mejor y más justamente, cuidar y cultivar los conceptos y no desconsiderar la mirada".

Estudiar, vamos.


http://blogs.elpais.com/el-salto-del-angel/2012/04/trastornos-de-la-mirada.html
 

Comentarios

  1. Cuando verdaderamente se hace de cine, es cuando se nace con ello, porque se ve tan claro que sale sin entrenar.

    Cuando tienes que empezar desde caer en la cuenta de que existe y es importante, te tienes que entrenar a mirar mucho, mucho y para cuando tú vas el del carisma de nacimiento ya vuelve de allí.

    Claro que en algunos que ni se enteren, y ni les sale y no saben que es importante aprenderlo; ya los alumnos dense por jorobados.

    ¡ ojalá que la inmensa mayoría de alumnos caigan entre las primeras dos terceras partes indicadas!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Mimarnos

Llevo años pidiendo a los profesores que no confundan el Claustro con la cuadrilla de amigos. Y también, que es necesario tener un amigo, o una amiga, entre los compañeros de trabajo.

Nos sobran malas leches y nos faltan conversaciones, a los profesionales, en las escuelas. ¿Para qué tenemos máquinas de café, en las salas de profes, si no es para hablar, de lo nuestro?


Nos falta la costumbre de cuidarnos. Los unos a los otros. Que "aprender a mimarse entre humanos debería ser una asignatura obligatoria, especialmente entre los que se dedican a actividades de alto riesgo emocional, como la política". Es lo que dice Joan Coscubiela recordando a su grupo parlamentario, en la página 201 de "Empantanados", publicado en Peninsula (Barcelona 2018).

Y como la escuela, digo yo.



Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

Pasó a la historia el tiempo en el que el maestro se ganaba la autoridad con lo que sabía. De matemáticas o de lo que fuera.

Y ha llegado  el tiempo en el que maestro se gana la autoridad con lo que escucha. A las personas y a lo que hacen las personas.

El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

Ahora toca aprender el silencio,  -el de Thomas Hood, aquel en el que ningún sonido puede ser, el mismo que interpretó Nyman en "El Piano"-. Toca aprender el "no saber" y el respeto al espacio del otro, sea niño, madre o compañero.

Yo aprendí a escuchar de mi padre, quien comprendía la autoridad de los espacios de silencio creados cuando escuchamos con todo el corazón puesto en prestar atención. Mi padre tenía una postura para escuch…

Hijos del fútbol

Creo que, en lo que se refiere a la última etapa de su corta vida, mi hijo ha aprendido más jugando al fútbol que estudiando. En el equipo que en el instituto. Que su inteligencia espacial tiene más que ver con tirar un pase al hueco por el que iba a aparecer el extremo que con la Educación Plástica y Visual. Que su inteligencia interpersonal tiene más que ver con ser capitán del equipo y tener que tirar de él en el campo que con ser delegado de clase, y por tanto, el que hace algunos recados, porque para eso están los delegados en la ESO. Que su inteligencia intrapersonal ha madurado más yendo de la titularidad al banquillo que con la capacidad para reflexionar que le inculcaron en clase. Que del trabajo en equipo sabe más por tener que defender todos, y todos bien, muriendo en el campo, un empate en inferioridad los últimos diez minutos, que por presentar un trabajo del tema 10 en el que nos repartimos las páginas, cuatro cada uno.

No sé si es un éxito del fútbol o un fracaso de la …