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Wert

Poner a un tertuliano demógrafo de ministro de educación es lo que tiene. Que dice que va a aumentar la ratio de alumnos un 20%,  y comenta que la medida no afectará, ni directa ni indirectamente, a la calidad del servicio educativo.  Que los profesores darán más horas lectivas, una detrás de otra hasta que acaben como el de la foto, y sigue comentando que la medida tampoco afectará, ni directa ni indirectamente, a la calidad del servicio. Y que las bajas de menos de diez días no se cubrirán, ya que hay profesores suficientes en los centros para, sumadas las lectivas y las de sustitución, hacer 30 horas de clase a la semana, lo cual tampoco afectará, ni directa ni indirectamente, a la calidad del servicio educativo que se presta.

Todo esto es lo mismo que admitir que estábamos gastando 3000 millones de euros porque nos sobraban, que en realidad, siempre hemos estado con cincuenta en clase, con un profesor que no salía del aula ni para hacer pis, y mira lo listos que hemos salido, que ahora me piden que recorte unos miles de millones de euros y en veinte minutos de calculadora te hago una propuesta redonda.

Aunque también podemos mirarlo de otro modo. El tertuliano demógrafo ya sabe que la calidad del servicio que se presta es una mierda y no pasa nada por deteriorarla un poco más, hasta que no haya crisis y podamos volver al vicio ese de pocos alumnos por aula y a tocarse uno las bolas en la sala de profesores.

Este es un país en el que siempre se piden responsabilidades políticas. ¿Que la policía mata a una persona? Que dimita el Consejero de Interior. ¿Que eres rey de un pais y te cazan cazando elefantes de Botswana mientras la gente hace cola en las oficinas del INEM? Pues que abdique el Rey.

Y a estas alturas de la noche, cinco horas después de decir lo que ha dicho, nadie ha pedido al Ministro que vuelva a la demografía, y a la tele, a comentar las ocurrencias de los políticos.



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(Lee a Catherine L´Ecuyer, "Educar en el asombro")