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Ministros maestros

Estoy hasta el gorro de oir a los maestros decir que ahora los alumnos ya no quieren aprender.

Lo que de verdad necesitamos son profesores que quieran aprender.

Porque si nuestra escuela se ha quedado tan revieja es porque hemos estado siempre más pendientes de enseñar que de aprender.

El aprendizaje es una manera de ir por el mundo, decía Vaill. Como hacen los maestros, diremos mañana.

Gabilondo dice que "cuando se insiste, con razón, que para enseñar hay que saber, hemos de subrayar que ha de saberse asimismo aprender con otros y eso es tarea de una vida".

Ay!, qué tiempos!, cuando un maestro era Ministro de Educación...

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Mimarnos

Llevo años pidiendo a los profesores que no confundan el Claustro con la cuadrilla de amigos. Y también, que es necesario tener un amigo, o una amiga, entre los compañeros de trabajo.

Nos sobran malas leches y nos faltan conversaciones, a los profesionales, en las escuelas. ¿Para qué tenemos máquinas de café, en las salas de profes, si no es para hablar, de lo nuestro?


Nos falta la costumbre de cuidarnos. Los unos a los otros. Que "aprender a mimarse entre humanos debería ser una asignatura obligatoria, especialmente entre los que se dedican a actividades de alto riesgo emocional, como la política". Es lo que dice Joan Coscubiela recordando a su grupo parlamentario, en la página 201 de "Empantanados", publicado en Peninsula (Barcelona 2018).

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Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

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El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

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Nos educaron unos enfermos

Estudié la EGB entre la Escuela Parroquial de San Vicente Mártir, en Bilbao, y los Salesianos de Deusto. La mitad en un sitio y la otra mitad en el otro. Entre septiembre de 1970 y junio de 1978.

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Golpear no formaba parte de las rutinas diarias. Golpear era el sistema que empleaban. Y quienes enseñaban y aprendían (?) allá, lo integraban. Aquellos, como necesario. Estos, como normal.

Luego blanqueé aquellas barbaridades. Para subrayar la tesis de que los padres y madres, ahora, protegen en exceso a los hijos, recurrí a aquello de que "antes, si venías diciendo que te había pegado el profesor, tu padre te pegaba otra vez". Siento vergüenza por la pobreza del argumento, por las veces que lo he utilizado y por las veces que lo he escuchado sin rebatirlo.

No sé si es verdad que olvidamos lo que nos hace daño re…