Ir al contenido principal

siguiendo con lo del éxito personal...

Es la jugada clave de la final. Casillas le para a Robben un balón imposible. Os traigo esta imagen, estos cuatro segundos de vida de tanta gente porque, a mi juicio, resumen todo lo que se necesita para triunfar, para ser feliz, para tener éxito, llamadlo como queráis.

¿Por qué gana Casillas a Robben?:

1) porque está bien colocado. Porque las cosas que le pasan le pillan en su sitio.

2) porque hace bien todo lo que está en tu mano: esperar a que llegue este torpedo naranja, pensar en que le conozco y sé lo que puede intentar, tomar una decisión sobre lo que hacer, tirarse hacia la izquierda para que tire a la derecha, estirar la pierna,...

3) Y tener suerte.

Eso es el éxito: estar donde tienes que estar, hacer bien todo lo que puedes hacer, y tener suerte.

¿No?


Comentarios

  1. Pues a mi me parece, que lo mismo que en el caso de Casillas, son muy a tener en cuenta los puntos uno y dos, porque como no se den con el tres no haces nada. Pero a la vez es que el tres es determinante, claro que no pueden faltar el 1 y el 2.

    Bueno no sé si me he liado en la explicación, lo intento de nuevo.

    La 1 y la 2 son condiciones necesarias pero no suficientes, la 3 las remata.

    Se puede dar las dos primeras y al no darse la tercera, entonces "la cagaste Burt Lancaster".

    Y he mirado unas cuantas veces el vídeo, después de ver en directo el paradón...y para mí que el balón le da en el pie ¡¡¡POR PURO CHURRO!!!, que no lo estira él especialmente, es que le queda ahí porque allí es donde termina su pierna... porque no la estira ni medio milímetro. Y ahí es donde entra el factor suerte por primera vez; luego cuando sale el balón por poquito por la izquierda de la portería es el momento suerte dos, porque le podía haber dado en el dedito del pie y no librar el poste.

    Que nunca nos falten los puntos 1, 2 y 3 en los aspectos importantes y decisivos de nuestra vida porque la diferencia estará en quedarnos en la mediocridad o ser campeones mundiales de lo que nos estemos jugando.

    ResponderEliminar
  2. Impresiona esto de la suerte. Se suele decir, que se busca ¿Pero creéis que efectivamente es así?

    Se debe referir a los puntos 1 y 2 -con lo de buscarla, quiero decir- Como lo de que la inspiración te tiene que pillar trabajando.

    Y es que..., cuando uno se pone un poco trascendente, como que mejor..., dejas de pensar.

    ¿Os habéis puesto a pensar la serie de "chambas" que se tuvieron que dar,hasta que se juntaron las dos células que acabaron materializándose en cualquiera de nosotros?

    Así que, a inculcar a nustros educandos eso de "tú pon de tu parte todo lo que puedas (aspectos 1 y 2), para no enfadarte contigo mismo más que nada, que es con quien siempre es bueno estar a bien", y despues decir bajito...

    "Que la suerte te acompañe" A ver si el punto3 tiene a bien entrar en el juego.

    ResponderEliminar
  3. ¿Y por qué no gana Robben?

    Si está bien colocado.

    Si hace bien todo lo que está en su mano y en su pie: correr con la mirada levantada, ver que el portero se tiraba a un lado, tirar al otro...

    ¿Por (mala) suerte? ¿o porque tomó una decisión equivocada?

    ResponderEliminar
  4. Pienso que tomó la decisión adecuada, hacia el otro lado había muchísimo más cuerpo de Casillas y lo hubiera parado más fácilmente.

    Para mí que fue sólo pura mala suerte, como cuando compras un número de lotería y toca "otro".

    ResponderEliminar
  5. No os volvais locos, que fue todo cosa del pulpo Paul que con su clarividencia, tenía el partido decidido. ¿El sino??? Pufff, esto se me escapa más que el futbol.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cosas pendientes de aprender para ser maestro: el silencio

Pasó a la historia el tiempo en el que el maestro se ganaba la autoridad con lo que sabía. De matemáticas o de lo que fuera.

Y ha llegado  el tiempo en el que maestro se gana la autoridad con lo que escucha. A las personas y a lo que hacen las personas.

El problema es que vamos tarde, porque la escuela, y la labor educativa en general, ha subestimado el valor de la escucha. O la ha juzgado irrelevante (algunos profesores se quejaban de que la escuela que yo dirigía "escuchaba demasiado" a los alumnos, o a los padres y madres).

Ahora toca aprender el silencio,  -el de Thomas Hood, aquel en el que ningún sonido puede ser, el mismo que interpretó Nyman en "El Piano"-. Toca aprender el "no saber" y el respeto al espacio del otro, sea niño, madre o compañero.

Yo aprendí a escuchar de mi padre, quien comprendía la autoridad de los espacios de silencio creados cuando escuchamos con todo el corazón puesto en prestar atención. Mi padre tenía una postura para escuch…

Nos educaron unos enfermos

Estudié la EGB entre la Escuela Parroquial de San Vicente Mártir, en Bilbao, y los Salesianos de Deusto. La mitad en un sitio y la otra mitad en el otro. Entre septiembre de 1970 y junio de 1978.

Muchos de los que me educaron eran unos enfermos.

Me dieron hostias como panes. Aunque muchas menos que a mis compañeros que iban mal en los estudios, o que no estudiaban.

Golpear no formaba parte de las rutinas diarias. Golpear era el sistema que empleaban. Y quienes enseñaban y aprendían (?) allá, lo integraban. Aquellos, como necesario. Estos, como normal.

Luego blanqueé aquellas barbaridades. Para subrayar la tesis de que los padres y madres, ahora, protegen en exceso a los hijos, recurrí a aquello de que "antes, si venías diciendo que te había pegado el profesor, tu padre te pegaba otra vez". Siento vergüenza por la pobreza del argumento, por las veces que lo he utilizado y por las veces que lo he escuchado sin rebatirlo.

No sé si es verdad que olvidamos lo que nos hace daño re…

Las creencias, o el mar congelado que tenemos dentro

Los profesores tienen que leer. Leer mucho. Miles de páginas al año. De libros y de revistas y de periódicos. Si quieren enseñar el mundo, claro. Si no, basta con que lean los exámenes de sus alumnos y los e-mails del correo interno del Colegio.

Yo animo a leer, a ser posible, páginas que contengan ideas diferentes a las de uno.

Primero, porque los profesores son los que tienen que enseñar a cuestionar las creencias, y conviene empezar por uno mismo.

Y segundo, para poder pensar. Pensar es eso tan saludable que retrasa el envejecimiento mental y a la vez te aleja de los extremos, donde habitan los que piensan poco, o piensan solo de lo suyo.

Steiner (Lenguaje y silencio: Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano, Barcelona, Gedisa, 2013) cita a Kafka: "si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera nec…